Los ensayos clínicos son una parte fundamental del avance de la medicina, ya que permiten desarrollar nuevos tratamientos, medicamentos y estrategias de prevención para diferentes enfermedades. Sin estos estudios, muchos de los tratamientos que hoy existen no habrían sido posibles. Sin embargo, todavía hay muchas dudas entre los pacientes sobre cómo funcionan y si pueden participar.
“Los estudios clínicos son investigaciones en las que participan personas voluntarias para ayudar a encontrar nuevas formas de detectar, tratar o prevenir afecciones de salud, evaluando la seguridad y eficacia de pruebas, tratamientos y medidas preventivas”, explica a BeHealth el Dr. Derick Bermúdez, investigador en enfermedad inflamatoria intestinal.
Cómo funcionan los ensayos clínicos
Los ensayos clínicos se desarrollan en diferentes etapas conocidas como fases, que permiten evaluar desde la seguridad hasta la efectividad del tratamiento. Este proceso es fundamental para garantizar que los medicamentos y terapias sean seguros para los pacientes.
En la fase 1 se prueba el tratamiento en pocas personas para evaluar principalmente la seguridad. En la fase 2 se analiza si el tratamiento funciona, es decir, su eficacia. En la fase 3 se compara con tratamientos existentes en un grupo mayor de pacientes para confirmar resultados. Finalmente, en la fase 4 se continúa estudiando después de que el tratamiento ha sido aprobado, para hacer seguimiento a largo plazo.
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En muchos estudios, los participantes se dividen en grupos, donde uno recibe el tratamiento nuevo y otro recibe el tratamiento estándar o un placebo, dependiendo del diseño del estudio.
Quiénes pueden participar en un ensayo clínico
No todas las personas pueden participar en cualquier ensayo clínico. Cada estudio tiene criterios específicos llamados criterios de inclusión y exclusión, que determinan quién puede participar según su enfermedad, edad, estado de salud u otras condiciones médicas.
Por ejemplo, pueden participar personas que tienen una enfermedad específica, que están en cierta etapa de la enfermedad o que cumplen con determinadas condiciones médicas. También existen ensayos clínicos con personas sanas, por ejemplo, en estudios de vacunas o prevención de enfermedades.
“Antes de entrar, los pacientes pasan por un proceso llamado consentimiento informado, donde se les explica todo y deciden si quieren participar de forma voluntaria”, señala el MÉDICO.
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Beneficios y riesgos de participar
Participar en un ensayo clínico puede tener varios beneficios, como el acceso a tratamientos nuevos antes de que estén disponibles, una atención médica más cercana y especializada, y la posibilidad de contribuir al avance de la ciencia y ayudar a otros pacientes en el futuro.
Sin embargo, también existen riesgos. El tratamiento puede no funcionar, pueden aparecer efectos secundarios desconocidos, o el estudio puede requerir más tiempo, visitas médicas o exámenes. Por eso, es importante que los pacientes reciban toda la información antes de tomar una decisión.
“Participar en un ensayo clínico puede permitir el acceso a tratamientos nuevos y a un seguimiento médico más cercano, pero también existen riesgos, por lo que los pacientes deben estar bien informados antes de tomar la decisión”, concluye el DOCTOR.
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Los ensayos clínicos siguen normas éticas y científicas estrictas para proteger a los participantes, por lo que son una herramienta clave para el desarrollo de la medicina moderna y nuevas opciones de tratamiento para los pacientes.

