La limpieza de los oídos es una práctica común, pero también un tema rodeado de mitos y errores frecuentes. Especialistas en otorrinolaringología coinciden en una recomendación clave: evitar introducir objetos dentro del canal auditivo. Esto incluye bastoncillos de algodón, velas para los oídos u otros instrumentos caseros, los cuales pueden causar más daño que beneficio.
De acuerdo con los expertos, los oídos están diseñados para limpiarse solos: El cerumen, que es el nombre médico de la cera; cumple una función esencial: protege, lubrica y posee propiedades antibacterianas. Sin esta sustancia, los oídos serían más propensos a irritaciones, sequedad e infecciones.
Sin embargo, en algunos casos el cerumen puede acumularse en exceso y provocar lo que se conoce como impactación. Esta condición se produce cuando la cera obstruye el canal auditivo total o parcialmente, generando síntomas como dolor, sensación de taponamiento, pérdida parcial de audición, zumbidos, picazón, secreción o incluso tos.
Lea: Con una gota de sangre, desarrollan examen para diagnosticar sarcoidosis
El uso frecuente de audífonos, antecedentes de cirugía de oído o la costumbre de introducir objetos en el canal auditivo son factores que pueden favorecer esta acumulación. Ante cualquiera de estos síntomas, los especialistas recomiendan consultar a un médico en lugar de intentar resolver el problema en casa.
Métodos seguros para la eliminación del cerumen
Entre las opciones recomendadas por profesionales se encuentran las gotas cerumenolíticas que ayudan a disolver o ablandar la cera, estas pueden estar formuladas a base de agua (como peróxido de hidrógeno, ácido acético o bicarbonato de sodio) o de aceites naturales como el de oliva, almendra o maní.
Otro método seguro es la irrigación, que consiste en enjuagar el oído con agua tibia o una solución suave mediante una jeringa o dispositivo especializado: Esta técnica, sin embargo, debe ser realizada por un profesional para evitar complicaciones.
En casos más complejos, los médicos pueden optar por la extracción manual utilizando instrumentos como curetas, pinzas o pequeños lazos, generalmente bajo la visualización de un microscopio.
¿Qué no se debe hacer?
Los especialistas son claros en desaconsejar el uso de bastoncillos de algodón para limpiar el canal auditivo, ya que estos tienden a empujar el cerumen hacia el fondo, agravando la obstrucción. Tampoco se recomienda el uso de velas para los oídos, práctica que ha sido calificada como peligrosa por la FDA debido al riesgo de quemaduras o perforaciones.
Más: El 50% de los mayores de 75 años sufre pérdida de audición: ¿se puede prevenir?
Si la persona considera que tiene exceso de cerumen pero no presenta síntomas graves, puede limpiar únicamente la parte externa del oído con un paño húmedo o también puede colocar unas gotas de aceite mineral o glicerina para ablandar la cera de manera preventiva.
Se aconseja a quienes usan audífonos retirarlos por varias horas al día, especialmente durante la noche, para reducir la acumulación de cerumen.

