La salud mental consiste en el bienestar emocional, psicológico y social de una persona, en el que influyen aspectos de cómo piensa, siente o actúa. Generalmente, sus afectaciones tienen que ver en cómo manejamos el estrés, el relacionamiento con otras personas y la toma de decisiones.
Mantener una buena salud mental es fundamental en cualquier etapa de la vida, ya que hace parte de un estado dinámico en el que le permite a las personas poder desarrollar su vida cotidiana. Datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) mencionan que, alrededor de 1 de cada 4 personas en algún momento a lo largo de su vida van a presentar algún problema o trastorno de salud mental.
“De acuerdo a las estadísticas de la OMS, sabemos que hay una predisposición y que esta, hace que los problemas de salud mental cada vez sean mayores”, comentó el Dr. Gilvic Carmona.
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Los atentados han sido una problemática en los que se ha visto inmerso Estados Unidos durante años, tal vez te has preguntado ¿Qué pasa por la cabeza de quienes cometen este tipo de ataques?
¿Qué tiene que ver la salud mental con los atentados?
La salud mental cumple un papel importante en este tipo de situaciones, es por ello que, BeHealth entrevistó al Dr. Gilvic Carmona, psicólogo a nivel doctoral, profesor de la Universidad de Puerto Rico y quien ha trabajado por mucho tiempo con temas relacionados a la neurociencia y resiliencia, además de proyectos de prevención hacia la violencia con adolescentes y adultos.
Durante la entrevista, se abordó el impacto que puede tener la exposición a series, películas o videojuegos relacionados con la guerra y los actos de violencia, así como su influencia en la conducta y en la salud mental.
Principalmente se deben tener en cuenta los factores de riesgo que se presentan cuando se ven este tipo acciones detrás de una pantalla, ya que como lo menciona el experto “lo que se espera es que las personas puedan hacer una diferencia entre lo que es ficción y de acuerdo a eso, tengan un pensamiento crítico”.
Las personas que no pueden o se les presenta la dificultad de tener un pensamiento crítico al respecto, está clasificado en dos:
- Personas que tienen un problema grave de salud mental
- Niños y adolescentes que no han vivido realmente una experiencia de vida completa
“Cuando existe demasiada exposición a series o algunos videojuegos que tienen que ver con violencia, lo que sucede es que las personas presentan una desensibilización emocional, es decir, que se normaliza la violencia y de alguna forma se experimenta como algo real”, comentó.
Otros factores de riesgo están asociados al aumento de ansiedad y estrés. “Los psicólogos tenemos la preocupación de que la conducta que se observa a través de las series o juegos, se puedan imitar, hasta el punto de generar violencia, o como se ha evidenciado recientemente en los atentados ocurridos en Estados Unidos, así como también los casos de bullying en las escuelas”.
Un impacto irreversible
Se pueden presentar e incrementar ciertos síntomas y algunas características como por ejemplo: alteración del sueño, lo cual puede producir pesadillas; irritabilidad, cuando hay niveles elevados pueden ocasionar violencia; impotencia y desesperanza.
Sin embargo, este tipo de actos se pueden prevenir. “Lo importante es que podamos ver las instrucciones de quiénes pueden visualizar los contenidos y quiénes no. Por eso los expertos han decidido no exponer a personas de cierta edad y características”.
Es importante trabajar desde la educación de una prevención crítica como lo afirma el psicólogo Carmona. Se le debe enseñar al niño, adolescente o adulto que, consciente y reflexivamente debe observar el contenido que está consumiendo.
Focos de alerta
“El más esencial es el cambio brusco en la conducta. Cuando se presenta, se puede evidenciar señales de aislamiento, personas agresivas, fascinación con las armas, estrategias de guerra o expresiones verbales de odio”, añadió.
Además, se pueden presentar señales como: la disminución de la empatía y la insensibilidad por el sufrimiento ajeno.
El experto, señaló que, un factor determinante que se puede observar en los pensamientos de una persona que hace este tipo de atentados, tiene que ver con problemas durante la infancia, en los que se incluye: violencia o ser víctima de bullying. Lo que pretenden estos individuos es reivindicarse, generando una estimulación intensa o de mayor adrenalina hasta el punto de cometer estos actos.
¿Existe una solución?
El Dr. Gilvic Carmona, planteó tres posibles soluciones:
- Utilizar la psicoeducación: consiste en orientar constantemente a los jóvenes y adolescentes sobre la violencia y lo que pasa con ella.
- Entrenar a las personas: resaltar las habilidades socioemocionales y practicar la inteligencia emocional.
- Fomentar actividades: hacer estrategias que conecten a varias personas con acciones en favor a los demás.
“A los niños se les debe enseñar deportes, pero también a ayudar a los demás, esto sensibiliza a las personas. Lo que estamos viviendo ahora, es el reflejo de una sociedad educada anteriormente”, concluyó.
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