Menos “ruido” en el 2026

El pasado treinta y uno de diciembre no llegué despierta a la medianoche para recibir el año. Ya a las once estaba durmiendo después de dos copitas de Prosecco y una buena película de Hallmark. Desde temprano ya sonaban los petardos, etc., pero bajo control. A las doce, sin embargo, desperté con las explosiones ensordecedoras que me dejaron saber que había llegado el nuevo año. 

Yo sabía que eso iba a ocurrir porque lo vivo todos los años, pero en esta ocasión decidí utilizarlo como un ejercicio personal. Me quedé en la cama y me dije a mi misma “reconozco y escucho las explosiones de la pirotecnia, pero me niego a que me roben mi paz. Esto va a pasar”. Y así, medio dormida, medio despierta, me enfoque en mi interior, en mi respiración, y en el momento.  Sin querer queriendo convertí un momento incómodo en un ejercicio de mindfulness o de escoger vivir con la mente en el presente. Y así transcurrió el tiempo, no sé en realidad cuánto, y de repente me percaté que ya no se escuchaba nada. 

Lee también: Soltando el equipaje…

Esta mañana, reflexionando sobre la experiencia, sabía que había encontrado el tema para mi primera columna del 2026. Si pude desconectarme de las explosiones, ¿qué puedo hacer entonces para no dejarme arrastrar por el “ruido” que inevitablemente llegará con las altas y bajas de un nuevo año? Sí, el mindfulness, el vivir en el momento presente, siempre va a ser la respuesta, pero ¿cómo lograrlo?

Hay “ruidos” que llegarán sin que tengamos control de ellos, pero hay otros que sí podemos controlar. Uno de ellos es la conexión constante con la tecnología la cual, en muchas ocasiones, nos roba la oportunidad de estar presentes y nos genera mucho estrés. Hay estudios que indican que la mayoría de las personas miran su celular por lo menos cien veces al día. Yo tengo que admitir que soy una de ellas. Si bien es cierto que mi celular es de alguna forma, mi oficina, mi lugar de trabajo, también tengo que admitir que muchas veces lo “chequeo” por costumbre, sin que haya necesidad alguna de hacerlo con tanta frecuencia. Y es algo que siempre me distrae. Este año me comprometo a darme ese espacio de desconexión. 

Otra forma de no permitir que los “ruidos” externos nos arrastren es respirando antes de reaccionar y escogiendo contar, sí, contar, tres segundos por lo menos, antes de actuar o decir algo de lo cual podemos arrepentirnos. Podemos hacer lo mismo cuando nuestra mente nos empuja a juzgar a otros. El juicio siempre nos saca del presente. Esos segundos de respiración y consciencia del momento, de lo que estamos sintiendo y pensando, puede ser la diferencia entre la paz en medio del caos, y la reactividad agresiva. Los estímulos externos siempre van a aparecer, pero como en el caso de la pirotecnia, podemos escoger escucharlos u observarlos desde lejos. 

Te puede interesar: El guion entre las fechas…

Otra excelente técnica para combatir el caos mental con mindfulness es la de aprender a soltar nuestra tendencia al multitasking. Como bien nos enseñó ese gran maestro, el monje vietnamita Thich Nhat Hanh, “Cuando comes, come. Cuando camines, camina. Cuando escuches, escucha”. En un momento donde la productividad se valora más que la paz, es necesario que regresemos a entender que para ser verdaderamente productivos no tenemos que hacer veinte cosas a la vez. Hacerlo se convierte en ruido. Y aunque creemos que lo estamos haciendo todo bien, lo cierto es que la mitad se queda corta.  

Así que en el 2026 me comprometo a tener menos prisa, a respirar más, a estar presente y consciente del momento presente, y con él, de mis pensamientos y emociones. Le abro los brazos al ruido porque tengo el antídoto para combatirlo.  Que nada ni nadie me robe mi paz. 

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Comenta

spot_img

Articulos relacionados

Las más Recientes