Mitos y realidades del asma: qué debes saber para cuidar tu salud

Aunque el asma es una enfermedad frecuente, todavía existen creencias sobre sus causas, sus tratamientos y su evolución que pueden llevar a algunas personas a restarle importancia a los síntomas o a tomar decisiones que dificulten su control.

La tos, los silbidos al respirar, la presión en el pecho y la falta de aire son algunas de las manifestaciones de esta enfermedad. Sin embargo, pueden aparecer y desaparecer, lo que no significa necesariamente que el asma haya dejado de estar presente.

De acuerdo con el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de Estados Unidos (NHLBI), el asma es una afección crónica que puede provocar inflamación y estrechamiento de las vías respiratorias. Aunque no existe una cura, el tratamiento y un plan de acción individualizado pueden ayudar a controlar los síntomas.

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Por su parte, la Academia Americana de Pediatría, también ha identificado algunas creencias equivocadas sobre esta enfermedad. Conocer qué hay detrás de ellas puede ayudar a pacientes y cuidadores a tomar decisiones informadas.

1. Mito: el asma aparece y desaparece

Realidad: los síntomas pueden mejorar, pero eso no significa necesariamente que la enfermedad haya desaparecido.

Las personas con asma pueden pasar períodos sin tos, silbidos al respirar o dificultad respiratoria. Sin embargo, los síntomas pueden reaparecer ante determinadas circunstancias, como infecciones respiratorias, ejercicio físico o exposición a desencadenantes específicos.

El NHLBI explica que el asma involucra inflamación e hiperreactividad de las vías respiratorias, lo que puede dificultar el paso del aire. Por eso, sentirse mejor no es motivo para suspender el tratamiento o abandonar el seguimiento médico por cuenta propia. El control de la enfermedad debe evaluarse de acuerdo con los síntomas, la respuesta al tratamiento y las necesidades de cada paciente.

2. Mito: el asma es una condición emocional o está “en la mente”

Realidad: el asma es una enfermedad respiratoria, aunque las emociones pueden influir en los síntomas.

El estrés, la ansiedad y las emociones intensas pueden provocar cambios en la respiración y actuar como desencadenantes de síntomas en algunas personas. Sin embargo, esto no significa que el asma sea una enfermedad imaginaria o que sus manifestaciones dependan únicamente del estado emocional.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), las emociones fuertes que aceleran la respiración pueden desencadenar síntomas en algunas personas con asma.

Entender esta relación ayuda a reconocer que el manejo de la enfermedad puede incluir distintas medidas, sin sustituir el tratamiento respiratorio por estrategias dirigidas únicamente al bienestar emocional.

3. Mito: los medicamentos para el asma solo deben utilizarse durante una crisis

Realidad: el tratamiento depende del tipo de medicamento y de las necesidades de cada paciente.

No todos los medicamentos para el asma cumplen la misma función. Algunos están destinados a aliviar rápidamente los síntomas, mientras que otros ayudan a controlar la enfermedad y prevenir exacerbaciones. La frecuencia de uso y la combinación de medicamentos dependen de factores como la edad y las características clínicas de cada persona.

Por ello, no es adecuado asumir que todos los pacientes deben utilizar sus medicamentos de la misma manera. Tampoco debe darse por hecho que un tratamiento pierde su efecto por utilizarse según lo prescrito. La recomendación es seguir las indicaciones del profesional de la salud y consultar antes de hacer cambios o suspenderlo.

4. Mito: el asma es una molestia menor y no una enfermedad seria

Realidad: el asma puede afectar la calidad de vida y provocar exacerbaciones graves.

Aunque algunas personas presentan síntomas ocasionales, otras pueden experimentar episodios que interfieren con el sueño, el ejercicio, los estudios, el trabajo y otras actividades cotidianas.

Cuando no está bien controlada, la enfermedad puede ocasionar crisis que requieren atención médica urgente. Por eso, identificar el empeoramiento de los síntomas y seguir el plan de tratamiento son aspectos importantes de su manejo.

El NHLBI recomienda contar con un plan de acción que permita reconocer cuándo los síntomas están empeorando, qué medidas seguir y cuándo buscar atención de emergencia. Por ejemplo, la falta de aire intensa, el empeoramiento rápido de los síntomas o la dificultad para hablar debido a la falta de aire son señales que requieren atención de emergencia.

5. Mito: los niños se curan del asma al crecer

Realidad: los síntomas pueden disminuir con la edad, pero no siempre desaparecen de forma permanente.

Algunos niños experimentan una mejoría considerable a medida que crecen y pueden pasar períodos prolongados sin presentar síntomas. Sin embargo, esa evolución no garantiza que el asma no vuelva a manifestarse posteriormente.

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La información de MedlinePlus señala que los síntomas pueden disminuir o desaparecer a medida que el niño crece. La Academia Americana de Pediatría también advierte que los síntomas pueden reaparecer durante la adultez.

Por eso, la evolución de cada niño debe evaluarse individualmente. Si los síntomas dejan de aparecer, corresponde consultar con su profesional de la salud antes de modificar el tratamiento o asumir que la enfermedad se ha resuelto.

6. Mito: las personas con asma deben evitar hacer ejercicio

Realidad: la mayoría de los niños con asma pueden participar en actividades físicas cuando la enfermedad está adecuadamente manejada.

El ejercicio puede desencadenar síntomas en algunas personas, pero eso no significa que deban renunciar a practicar deportes o mantenerse activas. La Academia Americana de Pediatría explica que los niños con asma deben poder participar en educación física, deportes y otras actividades, con las medidas de manejo adecuadas.

La preparación puede incluir seguir el tratamiento indicado, conocer los desencadenantes personales y disponer de un plan de acción para saber cómo responder ante el empeoramiento de los síntomas. En caso de que la tos, la falta de aire o los silbidos aparexcan con frecuencia durante el ejercicio, es importante consultar para evaluar el control del asma y descartar otras causas.

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¿Qué debes recordar sobre el asma?

Conocer la enfermedad permite diferenciar entre las creencias populares y la información respaldada por evidencia médica. Aunque los síntomas pueden variar, el asma requiere atención y seguimiento individualizados.

Si tú o un familiar viven con esta condición, es importante reconocer los síntomas, utilizar los medicamentos según las indicaciones médicas y mantener un plan de acción actualizado. Ante cambios en el control de la enfermedad, consulta con tu profesional de la salud en lugar de tomar decisiones basadas en mitos o experiencias de otras personas.

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