La tos durante la madrugada, los silbidos al respirar y la sensación de falta de aire pueden interrumpir el descanso de las personas con asma. Aunque estos síntomas suelen asociarse con la enfermedad, despertarse repetidamente por problemas respiratorios también puede ser una señal de que el asma necesita una nueva evaluación médica.
Dormir toda la noche sin que los síntomas respiratorios interrumpan el descanso es uno de los objetivos del control del asma. Sin embargo, para algunas personas, conciliar el sueño o permanecer dormidas puede convertirse en un desafío cuando aparecen molestias respiratorias durante la noche.
De acuerdo con el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de Estados Unidos (NHLBI), los síntomas del asma incluyen tos (especialmente durante la noche o temprano en la mañana), silbidos al respirar, opresión en el pecho y dificultad para respirar. Estas manifestaciones pueden variar de una persona a otra y empeorar durante determinadas horas del día.
¿Por qué pueden empeorar los síntomas del asma durante la noche?
El empeoramiento nocturno de los síntomas del asma, conocido como asma nocturna, no constituye un tipo independiente de la enfermedad. Se refiere a la aparición o intensificación de los síntomas durante la noche y puede indicar que el asma no está bien controlada.
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Según el NHLBI, los síntomas pueden empeorar durante la noche o en las primeras horas de la mañana. Aunque no existe una única explicación para este patrón, intervienen factores relacionados con los ritmos naturales del organismo y la exposición a desencadenantes presentes en el entorno donde duerme la persona.
Los síntomas también pueden aparecer en personas que tienen otras condiciones que afectan el descanso. Por eso, si la persona se despierta con frecuencia a causa de los síntomas respiratorios, es importante consultar para determinar su causa y recibir una evaluación adecuada.
Las señales nocturnas que debes reconocer
Entre las manifestaciones que pueden interrumpir el sueño de una persona con asma se encuentran:
- Tos persistente durante la noche: puede dificultar conciliar el sueño o provocar despertares.
- Silbidos al respirar: un sonido agudo que puede presentarse cuando el aire pasa por vías respiratorias estrechadas.
- Sensación de falta de aire: puede hacer que la persona se despierte con dificultad para respirar.
- Opresión en el pecho: una sensación de presión o incomodidad que puede acompañar otros síntomas respiratorios.
- Interrupción recurrente del sueño : interrumpir el descanso por tos o dificultad respiratoria puede dejar a la persona cansada durante el día.
El NHLBI incluye la interrupción del sueño por tos u otros síntomas respiratorios entre las señales que pueden indicar un empeoramiento del asma. También recomienda prestar atención si los síntomas aparecen con mayor frecuencia, aumenta la necesidad de utilizar medicamentos de alivio o la enfermedad comienza a limitar las actividades cotidianas.
¿Cómo afecta el asma a la calidad del sueño?
Cuando los síntomas respiratorios interrumpen repetidamente el descanso, la persona puede experimentar cansancio, somnolencia y dificultades para mantener sus actividades habituales durante el día.
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La relación entre el asma y el sueño también puede ser más compleja cuando existen otras condiciones que afectan la respiración nocturna. El reflujo gastroesofágico, la congestión nasal y la apnea obstructiva del sueño, por ejemplo, pueden coexistir con el asma y contribuir a las molestias nocturnas.
Por esta razón, no todas las dificultades para dormir deben atribuirse automáticamente al asma. Una evaluación médica puede ayudar a identificar qué está provocando los síntomas y qué medidas conviene tomar.
¿Qué puedes hacer si el asma no te deja dormir?
Si la tos, los silbidos al respirar o la falta de aire te despiertan durante la noche, es importante hablar con tu profesional de la salud. Llevar un registro de cuándo aparecen los síntomas, con qué frecuencia ocurren y si necesitas utilizar más medicamentos de alivio de lo habitual puede ayudar durante la consulta.
También es importante seguir el tratamiento prescrito, utilizar correctamente los dispositivos inhaladores y contar con un plan de acción para el asma que indique cómo actuar cuando los síntomas empeoran.
No aumentes las dosis ni suspendas medicamentos por tu cuenta. Si los síntomas nocturnos se repiten, el profesional de la salud podrá evaluar el control de la enfermedad y determinar si es necesario ajustar el tratamiento.
Busca atención de emergencia si presentas dificultad respiratoria intensa, empeoramiento rápido o problemas para hablar por falta de aire. Sigue las instrucciones de tu plan de acción y no retrases la atención urgente ante síntomas graves.
Dormir bien también forma parte del control del asma
El descanso no debe considerarse un aspecto secundario en el manejo de esta enfermedad. Las recomendaciones de la Iniciativa Global para el Asma (GINA) incluyen evitar las alteraciones del sueño provocadas por los síntomas entre los objetivos del control del asma.
Si la enfermedad te despierta durante la noche, no normalices esos episodios ni te limites a intentar dormir mejor. Identificar la causa de los síntomas y conversar con tu equipo médico son pasos importantes para mejorar el descanso y mantener el asma bajo control.

