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Nutrición integral para pacientes con cáncer cervical

La Licenciada Julie Castillo, nutricionista del Centro Médico Episcopal de San Lucas, nos proporcionó una visión detallada sobre la influencia de la dieta en la calidad de vida de los pacientes con cáncer cervical en una exclusiva entrevista con BeHealth. Desde el inicio, resaltó que «la alimentación no es simplemente un acto de consumir alimentos; es una fuente de energía crucial».

Desafíos físicos y rol de la nutrición

En el contexto de los desafíos físicos durante el tratamiento, la experta enfatiza que la nutrición no solo proporciona la energía necesaria, sino que también contribuye a la tolerancia del tratamiento, minimizando complicaciones. «La nutrición no solo brinda la energía necesaria para enfrentar el tratamiento, sino que también contribuye a la tolerancia del mismo,» destacó la Licenciada Castillo.

Anticipándose a trastornos gastrointestinales y otras condiciones preexistentes, la Licenciada Castillo subraya la necesidad de encontrar un equilibrio nutricional. «Es crucial encontrar un equilibrio para proporcionar los alimentos necesarios que ayuden con las condiciones preexistentes y al mismo tiempo fortalezcan al paciente durante el tratamiento,» destaca.

La pérdida de peso es una preocupación evidente, y la nutricionista se centra en asegurar porciones adecuadas para evitar la malnutrición. «Nuestro objetivo es que consuman porciones adecuadas, dividiéndolas a lo largo del día si es necesario, para compensar la pérdida de apetito y evitar la malnutrición,» recalca.

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Asimismo, la resistencia del paciente a comer es común, y la licenciada Castillo aborda este desafío con estrategias persuasivas. «Comenzamos reconociendo las preferencias del paciente, como el ejemplo de preferir mantecado. En lugar de descartar estas opciones, buscamos alternativas más saludables,» enfatiza.

Para pacientes con bajo peso, la experta enfatiza la necesidad de reconocer la individualidad y habilidades de cada persona. «Cada paciente tiene necesidades únicas, por lo que el primer paso es evaluar las habilidades que ya posee, como la capacidad para medir y pesar alimentos», enfatiza.

En lugar de imponer dietas genéricas, la Licenciada Castillo fomenta que los pacientes exploren nuevos alimentos dentro de sus tolerancias. «El objetivo es alcanzar un peso saludable mediante la incorporación de suplementos altos en calorías o seleccionando alimentos que ayuden a aumentar la ingesta calórica», aconseja.

Una vez alcanzado el peso deseado, la nutricionista destaca la importancia de proporcionar herramientas para mantenerlo. «Esto implica educar al paciente sobre qué alimentos consumir para evitar ganar peso, pero también para prevenir una pérdida excesiva durante el tratamiento», señala.

Evaluación individualizada y adaptación de patrones alimenticios

La Licenciada Castillo destaca la importancia de evaluar los patrones alimenticios de cada paciente y adaptar las comidas en consecuencia. «Si una paciente afirma no tener apetito durante el almuerzo y la cena, pero tiene hambre por la mañana, investigamos para comprender su patrón alimenticio exacto», explica. La adaptación a preferencias individuales es clave.

Por tanto, la relación entre la nutrición y el cáncer cervical se vuelve más compleja, requiriendo la colaboración entre el oncólogo y el nutricionista. «Para persuadir a un paciente a mantener su peso, es esencial explicar la importancia de una dieta equilibrada durante y después del tratamiento», destaca la experta.

En este proceso, la Licenciada Castillo resalta la responsabilidad de los profesionales de la salud en la orientación y educación de los pacientes. «La responsabilidad de los profesionales de la salud es fundamental en la orientación y educación de los pacientes, brindándoles el apoyo necesario para que tomen decisiones informadas sobre su alimentación», sostiene.

La nutrición como componente fundamental en el tratamiento clínico

La Licenciada Castillo subraya que, aunque la gestión de emociones y la atención a la fatiga son relevantes, la nutrición sigue siendo un componente fundamental que se entrelaza con la calidad de vida del paciente durante el tratamiento clínico.

«Es fundamental comprender que, incluso después de completar el tratamiento contra el cáncer, el cuidado personal y la atención a la nutrición continúan siendo esenciales», subraya la experta. La transición a nuevos hábitos y mentalidades es crucial para garantizar un bienestar sostenible.

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