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Profundizando en la enfermedad arterial periférica con la Dra. Ismari Rivera

La enfermedad arterial periférica (EAP) es un trastorno vascular común que afecta a millones de personas en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que aproximadamente el 20 % de la población mayor de 60 años sufre de EAP, y esta prevalencia aumenta con la edad. En Estados Unidos, se calcula que alrededor de 8.5 millones de personas mayores de 40 años tienen EAP, y se espera que esta cifra continúe creciendo debido al envejecimiento de la población y a la creciente incidencia de factores de riesgo como la obesidad y la diabetes.

La Dra. Ismari Rivera, experta en enfermedades cardiovasculares del Cardiovascular Diagnostic Center en Puerto Rico, señala que la EAP es una condición grave que puede tener consecuencias significativas para la salud y la calidad de vida de los pacientes.

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«La EAP puede provocar una serie de síntomas incapacitantes, como dolor al caminar, calambres musculares y úlceras en las piernas», explica la Dra. Rivera. «Además, los pacientes con EAP tienen un mayor riesgo de sufrir eventos cardiovasculares graves, como ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares».

La detección temprana y el manejo adecuado de la EAP son fundamentales para prevenir complicaciones graves y mejorar los resultados a largo plazo. La Dra. Rivera enfatiza la importancia de realizar pruebas de detección regulares, especialmente en pacientes con factores de riesgo conocidos, como tabaquismo, diabetes, hipertensión arterial y colesterol elevado.

«Realizamos una variedad de pruebas no invasivas para evaluar la salud arterial de nuestros pacientes», dice la Dra. Rivera. «Estas pruebas incluyen la medición de la presión arterial en los brazos y las piernas, ecografías Doppler para evaluar el flujo sanguíneo y la presencia de obstrucciones, y pruebas de monitoreo continuo para detectar cambios en el flujo sanguíneo durante actividades específicas».

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Una vez que se diagnostica la EAP, es importante que los pacientes reciban tratamiento adecuado para controlar la progresión de la enfermedad y reducir el riesgo de complicaciones. La Dra. Rivera subraya la importancia de adoptar un enfoque integral que incluya cambios en el estilo de vida, como dejar de fumar, seguir una dieta saludable y hacer ejercicio regularmente, así como el uso de medicamentos y procedimientos médicos según sea necesario.

«Es fundamental que los pacientes trabajen en estrecha colaboración con su equipo médico para desarrollar un plan de tratamiento personalizado», afirma la Dra. Rivera. «Esto puede incluir el uso de medicamentos para dilatar las arterias, procedimientos endovasculares para abrir las obstrucciones y, en casos más graves, cirugía para restablecer el flujo sanguíneo».

Factores de riesgos

Los factores de riesgo juegan un papel crucial en el desarrollo y progresión de la enfermedad arterial periférica (EAP). Estos factores aumentan la probabilidad de que una persona desarrolle EAP y también pueden influir en la gravedad de la enfermedad una vez diagnosticada. La Dra. Ismari Rivera, del Cardiovascular Diagnostic Center en Puerto Rico, destaca algunos de los factores de riesgo más importantes:

  1. Tabaquismo: El tabaquismo es uno de los principales factores de riesgo para la EAP. Los productos químicos presentes en el tabaco pueden dañar las paredes de las arterias y promover la formación de placa, lo que conduce a la obstrucción del flujo sanguíneo.
  2. Diabetes: Las personas con diabetes tienen un riesgo significativamente mayor de desarrollar EAP debido a los efectos negativos del alto nivel de azúcar en la sangre en los vasos sanguíneos. La diabetes también puede provocar daño nervioso y reducir la capacidad del cuerpo para sentir dolor, lo que aumenta el riesgo de úlceras y amputaciones en las extremidades inferiores.
  3. Hipertensión arterial: La presión arterial alta ejerce una presión adicional sobre las paredes de las arterias, lo que puede dañarlas y promover el desarrollo de la EAP. El control adecuado de la presión arterial es esencial para reducir el riesgo de complicaciones.
  4. Colesterol elevado: Los niveles altos de colesterol LDL («colesterol malo») pueden contribuir a la acumulación de placa en las arterias, lo que aumenta el riesgo de obstrucción del flujo sanguíneo y la EAP.
  5. Obesidad: El exceso de peso corporal pone una carga adicional en el sistema cardiovascular y aumenta el riesgo de desarrollar EAP. La obesidad también está asociada con otros factores de riesgo, como la diabetes y la hipertensión arterial.

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