Hay frases que requerirían escribir una tesis sobre ellas para ser analizadas con profundidad. Esta de Ravi Shah es una de ellas: “Perdónate por no haber sabido antes lo que solo el tiempo te podía enseñar”. Cuando leí estas palabras mi mente voló a errores que he cometido; a desaciertos al tomar algunas decisiones, y a las veces que, a consecuencia de esas decisiones, herí a otros.
Mi búsqueda espiritual y de sanación emocional me ha llevado a reconocer mis errores y tomar responsabilidad por los mismos, y el hacerlo me ha ayudado a vivir en el presente en vez de estar estancada en el pasado.
Pero me he dado cuenta de que no es así para todo el mundo. Son muchas las personas que viven arrastrando la culpa y castigándose por acciones que ocurrieron en un pasado que ya no existe, negándose inconscientemente a disfrutar de las posibilidades que les ofrece el presente. Pienso que algo que me ayudó fue entender, como sabiamente dice Ravi Shah, que yo no soy hoy la misma persona que era hace diez o cuarenta años. Nuestras acciones son el resultado del estado de conciencia que tenemos en un momento dado, y si algo positivo traen los años, es la oportunidad de madurar, de crecer como consecuencia de los golpes y errores cometidos, y de transformarnos.
Lee: Soltando el equipaje…
¿Acaso has escuchado alguna vez a alguien decir “He crecido tanto porque he sido tan feliz”? No creo. Crecemos como consecuencia de nuestros traspiés, pero solo tomando responsabilidad por ellos, no culpando a otros. Hay pocas cosas más liberadoras que el perdón a nosotros mismos. Ese perdón nos permite soltar el pasado y desengancharnos de pensamientos negativos. Nos ayuda a ser más empáticos y compasivos hacia otros, y a estar mucho más en control de nuestras emociones.
Si bien perdonar y perdonarnos no siempre es fácil, lo cierto es que el primer paso consiste en querer ese perdón. Si no te interesa, si prefieres cargar con la culpa y autoflagelarte emocionalmente el resto de tu vida, esa es tú decisión. En ocasiones esa resistencia al perdón es el resultado de no poder admitir o reconocer nuestras acciones. El dolor para algunos es demasiado. Es en esos casos que la ayuda profesional puede ser determinante y transformadora. Ese profesional de la salud mental será capaz, sin juicio, de ayudarte a encontrar las formas de enfrentar ese dolor y, en el proceso, liberarlo. Y es entonces, solo entonces, que puedes comenzar a caminar hacia una verdadera liberación.
Otro obstáculo al auto perdón es el pensamiento obsesivo y repetitivo, el quedarnos “pegados” a lo que pude haber hecho diferente, a lo que no debí haber hecho, etc. El sobrepensar acerca de acciones pasadas nos desconecta completamente del presente y no nos permite avanzar.
Puede interesarte: El guion entre las fechas…
Si has decidido que quieres soltar esa culpa, tus primeros pasos pueden ser tomar responsabilidad por tus acciones; reconocer que no eres la misma persona hoy que la que cometió el error; practicar la autocompasión queriéndote más y enfocándote en todas las maravillosas cualidades que posees; procurar enmendar el daño que hiciste, si fuese posible; y reconocer que la persona perfecta no existe, y que somos el cúmulo de nuestras circunstancias, para bien o para mal.
Ojalá que puedas encontrar la motivación para comenzar a perdonarte por tu pasado, y que ese perdón abra la puerta a nuevos y poderosos caminos de paz para ti y los tuyos.


Gracias por tu sabiduría y empata con los demás. Bendiciones