Shhhh… que nadie se entere…

Es un elemento que no puede faltar en la trama de una telenovela:   ese secreto que solo una o pocas personas saben, y que termina destruyendo una familia. (Imaginen la música dramática de fondo).  

Todos y todas tenemos algún secretito guardado. Pero hay secretos y hay secretos. Cuando nos resistimos a compartir una verdad con otros, generalmente es porque es algo que nos avergüenza, que nos hace sentir culpables, o que heriría profundamente a otros si se enteraran.  En ocasiones también el guardar el secreto es una forma de huir del conflicto. El problema es que ese conflicto externo que buscamos evitar puede estarse “cocinando” internamente.  

Las razones detrás de los secretos pueden ser muchas. Pero muchas también pueden ser las consecuencias negativas tanto a nivel emocional como físico.    

Estudios indican que guardar secretos puede convertirse en una gran carga psíquica que nos empuje hacia desórdenes de ansiedad y depresión severa. Cuando eso que estamos guardando está constantemente presente en nuestra mente, hay una tendencia a estancarnos en ciclos de pensamientos negativos hacia nosotros mismos, lacerando nuestra autoestima. Y creo que a estas alturas ya reconocemos como esos pensamientos tóxicos repetitivos se somatizan y pueden ser la causa de muchísimas afecciones físicas.  

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Algunos de los secretos más guardados son:   

  1. Datos sobre nuestra vida personal que nos avergüenzan (adicciones o pasadas violaciones a la ley, entre otros) 
  2. Asuntos familiares como suicidio, adicción, enfermedad mental, o abuso infantil, entre otros.  
  3. Asuntos financieros (pérdidas o cuentas secretas) 
  4. Traumas o enfermedades relacionadas a la sexualidad 
  5. Orientación sexual 
  6. Coraje y resentimiento contra familiares 
  7. Infidelidad y/o hijos secretos 

La mayoría de los secretos, a la larga, salen a la luz, y en el proceso de hacerlo terminan causando más daño. Pero también es importante estar claros en la motivación detrás de la revelación. Dos preguntas que podemos hacernos son: ¿por qué quiero revelar este secreto? Y ¿quiero hacerlo aun entendiendo que puede lacerar relaciones significativas en mi vida?  

Estoy familiarizada con los 12 pasos de los programas de Alcohólicos Anónimos porque participé durante varios años de los grupos Al-Anon para parejas, amigos, y familiares de personas alcohólicas. El paso 9 es uno de los más difíciles de completar y dice así: “Reparamos directamente el mal causado a otras personas cuando nos fue posible, excepto en los casos en que el hacerlo les hubiese infligido más daño, o perjudicado a un tercero”.

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En otras palabras, que si el secreto, para dar un ejemplo, es que le fuiste infiel a tu pareja, y esa pareja nunca se ha enterado, ¿en realidad debes decirlo a estas alturas? ¿No sería mejor trabajar en terapia o consejería espiritual el sentido de culpa que puedas tener, y no causarle daño innecesario? Reconozco que tomar esa decisión puede ser difícil, por lo cual es tan importante reconocer la motivación detrás de querer revelar el secreto. ¿Se trata de un acto egoísta, para aliviar mi carga y sentirme menos culpable, o va a aportar a la calidad de vida de otras personas? 

Algo que también debemos considerar antes de revelar un secreto es cuánto dolor podría causar si esto saliera a relucir después que hemos fallecido. Como tanatóloga, conozco lo complicado y doloroso que puede resultar un proceso de duelo cuando después de la muerte de un ser querido sus familiares se enteran de secretos que esa persona guardaba. El resentimiento que puede generarse dificulta grandemente el poder manejar saludablemente esa pérdida. 

Hay quienes recomiendan sentarte y escribir para ti ese secreto que guardas. El verlo escrito y leértelo en voz alta puede ayudar a identificar las emociones que despierta el enfrentarlo. Siempre es recomendable buscar ayuda profesional antes de tomar la decisión de si debes o no revelarlo, y si decides dar el paso, definir la mejor forma de hacerlo. No tienes por qué seguir cargando con ese peso que te roba la paz y te mata lentamente. Hay alternativas. Búscalas.  

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