Claves para identificar la polimialgia reumática

La reumatóloga Adianez Santiago advierte que el dolor agudo y la rigidez repentina no son propios de la vejez, sino un trastorno inflamatorio tratable

Despertar de un día para otro con un dolor agudo y rigidez en el cuello, los hombros y las caderas que impida levantar los brazos para peinarse o tomar una taza de café no es una simple consecuencia de la edad. Podría tratarse de polimialgia reumática, una enfermedad inflamatoria que afecta principalmente a adultos mayores de 60 años y cuyo diagnóstico certero permite una recuperación funcional completa.

Así lo advirtió la reumatóloga Adianez Santiago durante el evento educativo CAI Conexión: Patient Journey, celebrado en Plaza Las Américas, donde orientó al público sobre el cuadro clínico, las alternativas de tratamiento y los signos de complicación de esta condición.

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A diferencia de la osteoartritis u otras condiciones articulares degenerativas que progresan lentamente con el paso de los años, la polimialgia reumática se manifiesta de forma súbita y simétrica en ambos lados del cuerpo.

«La polimialgia reumática es una condición inflamatoria que usualmente afecta a pacientes mayores de 60 años, provoca mucho dolor y rigidez, especialmente en el área del cuello, de los hombros y de las caderas, pero lo importante es que esta condición es tratable y con el manejo adecuado el paciente puede recuperar», explicó la doctora Santiago.

La especialista enfatizó que estos síntomas surgen sin causa aparente ni esfuerzo previo, limitando de inmediato tareas cotidianas como peinarse, vestirse o alcanzar objetos altos. A diferencia de la artritis reumatoide clásica, no ocasiona daño erosivo en manos o pies, sino una severa inflamación concentrada en el cuello, los hombros y las caderas.

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El reto del diagnóstico diferencial

La polimialgia reumática carece de una prueba diagnóstica única y definitiva, por lo que la confirmación médica exige correlacionar el historial del paciente con marcadores analíticos específicos.

«Hay que tener la sospecha clínica para entonces poder llegar al diagnóstico», sostuvo la reumatóloga.

Aunque en su proceso inflamatorio intervienen mediadores como la interleucina 6 (IL-6), no se trata de un trastorno autoinmune clásico con autoanticuerpos detectables. El diagnóstico descansa en la elevación marcada de reactivos de fase aguda en sangre —como la velocidad de sedimentación globular (VSG) y la proteína C reactiva (PCR)— sumado a la limitación funcional referida.

La base tradicional del tratamiento consiste en corticosteroides orales, principalmente prednisona, administrados durante un periodo que suele extenderse por un año o más, sujeto a una reducción paulatina de la dosis.

No obstante, cuando el paciente experimenta recaídas o convive con condiciones crónicas como la diabetes, existen opciones farmacológicas dirigidas.

«Si el paciente tuviera recaída o tuviera comorbilidades similares a la diabetes, que si usara prednisona a largo plazo le pudiera subir el azúcar, entonces utilizamos otros tipos de medicamentos, especialmente un inhibidor de la interleucina 6, que ayuda a mejorar la condición sin depender de prednisona a largo plazo», detalló la especialista.

A diferencia de otras patologías reumatológicas crónicas donde la meta se limita a controlar brotes, en la polimialgia reumática el objetivo médico es la recuperación plena de la movilidad previa del paciente.

Durante el curso de la enfermedad, la doctora Santiago alertó sobre la necesidad de vigilar cualquier manifestación en la zona craneal que sugiera una arteritis de células gigantes o arteritis de la temporal, una complicación vascular grave que compromete grandes vasos sanguíneos.

Entre las señales de alerta figuran cefaleas intensas en la sien, hipersensibilidad en el cuero cabelludo y dolor o fatiga al masticar. No obstante, la especialista advirtió que la aparición de alteraciones visuales —como visión borrosa, doble o pérdida súbita de la vista— constituye una emergencia médica que exige acudir de inmediato a una sala de urgencias para evitar una ceguera irreversible.

Debido a que el uso prolongado de esteroides puede acelerar la pérdida de densidad ósea y derivar en osteoporosis, la médica recomendó acompañar la terapia con suplementación de calcio y vitamina D, mantener una ingesta adecuada de proteínas para frenar el desacondicionamiento muscular, realizar actividad física adaptada y conservar un peso corporal saludable que reduzca el estrés inflamatorio sistémico.

La especialista concluyó que, aunque la polimialgia reumática irrumpe de forma drástica en la rutina diaria, un diagnóstico temprano y el seguimiento multidisciplinario garantizan que el paciente recupere plenamente su funcionalidad e independencia.

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