Hablar de salud reproductiva, prevención temprana y educación en adolescencia sigue siendo un reto para muchas familias. Sin embargo, la consulta ginecológica inicial no debe asociarse con enfermedad, sino con información y acompañamiento. Así lo explicó la Dra. Melanie Torres, ginecóloga obstetra, en entrevista con BeHealth, donde insistió en que el primer acercamiento médico es clave para construir confianza y prevenir riesgos futuros.
¿Cuándo debe realizarse la primera visita ginecológica?
La especialista indicó que la primera visita ginecológica se recomienda entre los 13 y 15 años, incluso si no existen síntomas.
“La primera visita ginecológica usualmente no requiere de ningún examen físico ni ningún examen pélvico y más bien tiene el propósito de entablar una relación de confianza con el especialista”, explicó.
El objetivo principal es ofrecer orientación preventiva, hablar sobre el ciclo menstrual normal, aclarar dudas sobre cambios corporales y promover hábitos saludables. Muchas veces, señaló, las pacientes llegan solo cuando presentan molestias como sangrados abundantes o dolor menstrual, cuando lo ideal sería acudir antes, con enfoque educativo.
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Vacuna contra el VPH: prevención con respaldo científico
Uno de los puntos centrales en esta etapa es la vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH), considerada una de las estrategias más efectivas de prevención del cáncer. “La vacunación en contra del virus de papiloma humano es clave. Este virus es una de las infecciones más comunes”, afirmó.
La vacuna debe administrarse en niñas y niños entre los 11 y 12 años. Si se aplica a esa edad, solo requiere dos dosis; después de los 15 años, se recomiendan tres. La doctora recordó que “se han administrado sobre 270 millones de vacunas desde el 2006 y no se ha identificado ningún efecto adverso significativo asociado”.
Esta inmunización protege contra cáncer de cuello uterino, vagina, vulva, ano y garganta, lo que amplía su impacto tanto en mujeres como en hombres. «La prevención no debe centrarse únicamente en niñas», subrayó.
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Dolor menstrual y sospecha de endometriosis
En consulta adolescente, las condiciones más frecuentes son los ciclos irregulares, el dolor menstrual intenso y los sangrados abundantes. Cuando el dolor no mejora tras seis meses de tratamiento con antiinflamatorios o terapia hormonal, puede sospecharse endometriosis.
“Es una condición donde tejido que se supone que solamente crezca adentro del útero, crece en otras zonas del cuerpo”, explicó. Entre los síntomas se encuentran dolores pélvicos fuertes, molestias durante relaciones sexuales y, en algunos casos, posibles dificultades para lograr un embarazo en el futuro.
El rol de los padres y el espacio privado
La doctora enfatizó la importancia de equilibrar la presencia de los padres con un espacio individual para la adolescente.
“Es sumamente importante proveer un espacio donde la adolescente se pueda expresar de manera individual”, afirmó.
Recomendó evitar juicios, presunciones sobre orientación sexual y preguntas cerradas que limiten la comunicación. También sugirió cuidar el entorno físico para disminuir la ansiedad, como evitar instrumentos médicos visibles que puedan generar temor.
A pesar de las recomendaciones médicas, reconoció que aún no es habitual que las adolescentes acudan entre los 13 y 15 años con fines preventivos. “Definitivamente no es usual ver a las pacientes en estas edades recomendadas”, señaló.
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La prevención, insistió, también incluye educación sobre embarazo no deseado, infecciones de transmisión sexual y reconocimiento de síntomas anormales.

