Existen tres factores que retrasan el diagnóstico de estas enfermedades
El diagnóstico de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII), que incluye la Colitis Ulcerosa y la Enfermedad de Crohn, es un proceso prolongado y complejo tanto en Puerto Rico como a nivel global. El llamado «Patient Journey» (viaje del paciente), que va desde la aparición de los primeros síntomas hasta el diagnóstico definitivo, toma en promedio cerca de un año en la isla, según datos de un registro local con casi 2,000 pacientes.
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El retraso en el tratamiento puede llevar a que pacientes que inicialmente no tenían complicaciones terminan presentando una enfermedad más agresiva o severa. La presidenta de la Fundación Esther A. Torres (FEAT) y gastroenteróloga, la doctora Esther A. Torres, identificó tres barreras clave que suman meses a esta travesía diagnóstica:
- El paciente:La mayoría de los síntomas son insidiosos (van y vienen) al principio. El paciente es el primer factor de retraso, posponiendo la visita médica por meses.
- Médico primario: La EII no está en el «radar» de los médicos de cuidado primario (generalistas, médicos de familia).La falta de conciencia sobre la existencia y el aumento de la EII retrasa la referencia a un especialista.
- Sistema de salud: La escasez de médicos y especialistas prolonga los tiempos de espera para las citas (puede ser de meses).Los trámites burocráticos, como las pre autorizaciones para pruebas especializadas, añaden retrasos significativos.
«El mensaje es que los síntomas gastrointestinales que no se quitan en un par de semanas justifican ir al médico, y si al médico primario no le cuadra el historial, debe referir al paciente temprano a un gastroenterólogo. Además, el sistema de salud del país también tiene que tomar cartas en el asunto para mejorar el acceso a citas y servicios” , expresó la experta.
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Para acortar este prolongado viaje diagnóstico, que actualmente se extiende hasta un año, la especialista enfatiza una acción dual dirigida a mejorar la respuesta tanto del público como de los profesionales. En primer lugar, se requiere un esfuerzo de Educación al Público: los ciudadanos deben dejar de ignorar los síntomas gastrointestinales persistentes o cualquier signo de alarma, como la pérdida de peso o el sangrado. Esto busca reducir el tiempo que tarda el paciente en buscar ayuda profesional.
Del mismo modo, se debe implementar una alerta a los gastroenterólogos y a la comunidad médica: al evaluar a un paciente con sospecha, es crucial incluir los marcadores de inflamación activa (en sangre y heces) en los primeros laboratorios. La detección temprana de estos marcadores ofrece una clave inmediata de que la condición es más seria que dolencias comunes como el reflujo o el síndrome de intestino irritable, permitiendo indagar y buscar el diagnóstico definitivo de EII con mayor rapidez.

