Una reciente investigación liderada por la Universidad Industrial de Santander (UIS) ha puesto en evidencia la grave relación entre la exposición prolongada al material particulado fino y la mortalidad cardiorrespiratoria en las principales ciudades de Colombia. El trabajo, que forma parte del Programa de Investigación en Salud Ambiental para Colombia y fue financiado por el Ministerio de Ciencias, analizó datos de Barranquilla, Cali, Bogotá, Medellín y Bucaramanga correspondientes al periodo 2015–2019.
El estudio, que tuvo como nombre “Long‑term exposure to PM2.5 and cardiorespiratory mortality: an ecological small‑area study in five cities in Colombia”, incluyó 72.029 muertes por causas cardiorrespiratorias entre adultos residentes en sectores censales intraurbanos. Según sus hallazgos, Bogotá registró una tasa acumulada de 683 muertes por cada 100.000 habitantes, mientras que en Barranquilla esta cifra alcanzó 1.113,7 por cada 100.000 personas.
Los investigadores destacaron que en Medellín y Bucaramanga se observaron asociaciones estadísticamente significativas: en Antioquia, se observó un aumento del 6 % en la mortalidad cardiovascular y del 7 % en la respiratoria; en Bucaramanga, el alza general en la mortalidad cardiorrespiratoria fue del 15 %. Por su parte, Cali y Bogotá no mostraron asociaciones significativas, atribuible a diferencias en la precisión de los modelos de exposición.
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Además, el análisis reveló que Bogotá presentó la mayor variabilidad en niveles de PM2.5 y la mayor mortalidad cardiorrespiratoria (2.560 por 100.000 habitantes). En Cali, a diferencia de las otras ciudades, las defunciones por afecciones respiratorias superaron a las cardiovasculares. En Bucaramanga no se detectaron agrupamientos espaciales de muertes, pero sí un impacto evidente de la contaminación.
Alineación internacional
Según la Organización Mundial de la Salud, la contaminación del aire ocasiona aproximadamente 4,2 millones de muertes anuales por causas cardiovasculares y respiratorias vinculadas al PM2.5, mientras que el Global Burden of Disease (GBD) estima un total de 4 millones de muertes anuales por esta causa, cifra que asciende a 8,1 millones si se incluyen fuentes interiores y ozono.
A nivel urbano global, estudios multicéntricos como el de la Red Colaborativa Multicountry Multi-city (MCC) han encontrado que un aumento en PM2.5 está asociado con un incremento del 0,55 % en la mortalidad cardiovascular diaria y del 0,74 % en la respiratoria.
El nuevo análisis de la UIS evidencia que estos efectos no solo son globales, sino que impactan de manera diferencial según el contexto local y la calidad de sus estimaciones de exposición. Así, se resalta la necesidad de fortalecer la vigilancia de la calidad del aire con modelos de alta resolución, especialmente en ciudades con alta variabilidad en PM2.5, como Bogotá.

