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Lily García

La paz comienza por ti

El veintiuno de septiembre fue decretado hace varios años por las Naciones Unidas como el “Día Internacional de la Paz”. Es duro conmemorar ese día en momentos en que estamos viviendo tanta violencia, no solo aquí en nuestra querida isla de Puerto Rico, sino también a nivel global.

Son tantos los conflictos bélicos que están causando sufrimiento a tantas personas a través del mundo: conflictos por política y luchas de poder; violencia de género, racial, y esos llamados “crímenes de odio”. En nuestro país la mayor fuente de violencia es el trasiego de drogas. Todos los días mueren jóvenes en nuestras calles víctimas de la lucha entre puntos. Se me rompe el corazón.

Reconozco que ninguno de nosotros tiene el control de muchas de estas situaciones de violencia. Lo que sí podemos controlar es el nivel de violencia en nosotros mismos, en nuestros círculos familiares, y en nuestras comunidades. Por ahí podemos empezar. Como parte de la conmemoración de este “Día de la Paz”, los Clubes Rotarios de Puerto Rico en conjunto con otras organizaciones civiles, acuñaron el lema de “Resolvamos diferencias sin violencia”.

Pero, ¿cómo podemos resolver las diferencias con otros en paz, si no comenzamos a cultivar la paz en nosotros mismos? Te invito a que observes tus pensamientos de violencia, porque todos los tenemos, y que reconozcas cuando tu mente te está empujando hacia una respuesta exagerada o se está nublando por una emoción fuerte. Ese es el momento de practicar las tres “R”.

La primera “R” es la de “Respira”. Reconoce cuando el coraje te está dominando, inclusive observa al respirar y detenerte como físicamente te sube el calentón y dejas de pensar. El ser racional en ti se esfuma para dar paso al que ataca. La respiración nos ayuda a conectarnos con el momento, con lo que está ocurriendo en el aquí y el ahora, y a detenernos antes de meter la pata.

La segunda “R” es la de “Retírate” de la situación difícil y date el espacio físico y mental para bajar revoluciones. Hay ocasiones en que es necesario y posible retirarnos físicamente del espacio y de la persona o situación que nos está sacando de balance. Pero puedes hacerlo también mentalmente, visualizando un “lugar feliz” que te ayude a desconectarte emocionalmente de la situación negativa y te permita sentir paz.

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La tercera “R” responde a “retoma la conversación si es necesario”. Si te sacó de tiempo algo porque sencillamente te agarró en un mal momento, olvídate del asunto y aquí no ha pasado nada. Pero si es una situación recurrente, algo que se repite con esta persona o personas, hay que tomar el toro por los cuernos y hablar sobre lo que está ocurriendo, pero desde el deseo de resolver, no desde el coraje.

Es con la mente nublada y emociones tóxicas fuera de control que muchas veces hacemos o decimos cosas de las cuales después nos podemos arrepentir. Y no hay necesidad. Espera a que las aguas bajen antes de reaccionar. Pregúntate si tal vez estás interpretando erróneamente la situación y por eso puedes estar sobre reaccionando. Es algo común. Lo importante es reconocerlo y detenernos a tiempo.

Cultivamos también nuestra paz interna cuando hacemos un esfuerzo por ver a otros en compasión y empatía, entendiendo que todos cargamos un peso en los hombros y un dolor en el corazón. Y eso incluye a las personas más difíciles en tu vida. Posiblemente por eso mismo es que son difíciles.

La paz colectiva es el resultado de los esfuerzos que hagamos para la paz individual. Busca la paz en tu vida, en tu mente y en tu corazón. Será un buen primer paso.

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