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La tiroides y sus condiciones: un análisis detallado con la Dra. Marta Gómez, endocrinóloga

La tiroides es una pequeña glándula ubicada en el cuello que tiene un papel fundamental en la regulación de numerosos procesos metabólicos en nuestro organismo. Para comprender mejor las complejidades de las condiciones relacionadas con la tiroides, conversamos con la doctora Marta Gómez, una destacada endocrinóloga con amplia experiencia en este campo.

La doctora Gómez nos explicó que existen dos grandes divisiones en lo que respecta a las condiciones de la tiroides: “el hipotiroidismo y el hipertiroidismo, que presentan anormalidades en la función de esta glándula, y la otra división es la aparición de nódulos en la tiroides”, que a veces pueden ser indicativos de cáncer, lo que constituye alteraciones anatómicas en la tiroides.

Hipotiroidismo: una deficiencia en la producción de hormona tiroidea

Comenzando por el hipotiroidismo, la doctora Gómez nos aclaró que esta enfermedad se produce debido a la deficiencia en la producción de hormona tiroidea por parte de la glándula tiroides. Normalmente, el TSH (Hormona Estimulante de la Tiroides), estimula la glándula tiroides para que produzca hormonas tiroideas T3 y T4. Sin embargo, en el hipotiroidismo, “la glándula no responde como debería y se produce una disminución en la secreción de hormona tiroidea, lo que lleva a la denominación de hipotiroidismo”.

“El hipotiroidismo puede tener causas diversas, y una de las más comunes es la tiroiditis de Hashimoto, una condición autoinmune. La tiroiditis de Hashimoto se desarrolla cuando el sistema inmunológico del cuerpo produce anticuerpos que gradualmente afectan la función de la tiroides”. 

Este proceso puede llevar al paciente a depender de la hormona tiroidea de reemplazo. La prevalencia de esta condición es notoriamente alta, especialmente en mujeres (8 de cada 10 mujeres), tanto en Puerto Rico como en Estados Unidos. Según la doctora, “se estima que cinco de cada cien personas padecen tiroiditis de Hashimoto. La predisposición genética desempeña un papel importante en esta afección”.

Hipertiroidismo: un exceso de hormona tiroidea

El hipertiroidismo, en cambio, implica una producción excesiva de hormona tiroidea por parte de la glándula tiroides. “Esto puede desencadenar una serie de síntomas, como pérdida de peso, sudoración excesiva, diarrea, nerviosismo, temblores, ansiedad, insomnio y aumento de la temperatura corporal. La taquicardia también es común en pacientes con hipertiroidismo”.

“El hipertiroidismo puede ser causado por diferentes factores, siendo uno de ellos la enfermedad de Graves, otra condición autoinmune. En la enfermedad de Graves se producen anticuerpos que afectan el receptor de TSH en la tiroides, lo que lleva a una producción excesiva de hormona tiroidea. Además, se pueden presentar anticuerpos que afectan a la tiroglobulina y la tiroperoxidasa, interfiriendo con el metabolismo tiroideo”, explicó la endocrinóloga.

En algunos casos, el hipertiroidismo puede acompañarse de oftalmopatía tiroidea, una afección que afecta los ojos. Esta condición puede causar proptosis ocular (ojos saltones), visión doble y otros problemas oculares. Afortunadamente, hoy en día existen tratamientos eficaces, “como medicamentos inmunomoduladores, que pueden ayudar a controlar la respuesta autoinmune y mejorar la visión de los pacientes”.

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Tratamientos para el hipotiroidismo y el hipertiroidismo

La doctora Gómez nos explicó detalladamente los tratamientos disponibles para el hipotiroidismo y el hipertiroidismo. En el caso del hipotiroidismo, el tratamiento principal es la levotiroxina (T4), una hormona tiroidea de reemplazo que se toma diariamente en ayunas. Esto permite a los pacientes vivir una vida normal y mantener un buen estado de salud, incluso en lo que respecta a la fertilidad. Sin embargo, es esencial que los pacientes sigan tomando este medicamento según lo indicado por su médico, ya que la interrupción del tratamiento puede tener graves consecuencias.

El tratamiento del hipertiroidismo puede ser más complejo y puede involucrar medicamentos antitiroideos, como el metimazol o el PTU. Estos medicamentos suelen tomarse durante un período prolongado, que puede variar de dos a cinco años. Si el paciente experimenta recurrencia después de suspender estos medicamentos, se puede considerar la terapia con radioyodo, que implica la eliminación de parte o la totalidad de la glándula tiroidea.

Cuando se trata de oftalmopatía tiroidea, especialmente en pacientes con enfermedad de Graves, se pueden usar medicamentos inmunomoduladores para modular la respuesta autoinmune y reducir los síntomas oculares. En casos severos, la cirugía correctiva puede ser necesaria.

Calidad de vida y adherencia al tratamiento

La buena noticia es que, con un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado, los pacientes con condiciones de la tiroides pueden llevar una vida de calidad. La adherencia al tratamiento es fundamental, y la doctora Gómez enfatiza la importancia de seguir las indicaciones médicas y tomar los medicamentos según lo recetado.

“En algunos casos, como aquellos con oftalmopatía tiroidea, el tratamiento puede ser más complejo y requerir la combinación de enfoques médicos y quirúrgicos. Sin embargo, la atención temprana y una atención médica adecuada pueden mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes”.

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