El estudio revela cómo la falta de apoyo social duplica el nivel de pobreza entre las madres solteras y acelera el éxodo de mujeres en edad reproductiva
Un nuevo estudio sociodemográfico basado en datos censales expone la vulnerabilidad económica y sistémica que enfrentan las mujeres en edad reproductiva en Puerto Rico. La investigación, enfocada en la población femenina de entre 15 y 55 años, establece una relación directa entre la falta de redes de apoyo social y el empobrecimiento de las madres, un panorama que acelera el declive demográfico y la migración en la isla.
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El análisis detalla una marcada brecha al comparar los entornos familiares. Mientras que las mujeres casadas muestran menores índices de vulnerabilidad, las madres solteras y jefas de familia enfrentan un escenario dominado por el estrés financiero. Según los datos del estudio, las mujeres que crían sin el apoyo de una pareja duplican la prevalencia de vivir bajo los niveles de pobreza en de comparación con aquellas que están casadas.
«Estamos viendo barreras estructurales y sistemáticas, al estar solas, sin ese apoyo social, las madres se encuentran bajo más estrés financiero. Existe una doble carga; ser mamá y, al mismo tiempo, tener que buscar el sustento económico», explicó Beatriz Costas Rodríguez, estudiante del programa de doctorado en Psicología Clínica de la Universidad Carlos Albizu.
El impacto en la etapa del posparto
Esta precariedad se agudiza drásticamente durante el primer año tras el parto. Al evaluar a las mujeres en etapa perinatal, el estudio identificó una acumulación de factores de riesgo donde las presiones económicas coinciden con retos biológicos y psicológicos.
Para los investigadores, la confluencia de la precariedad económica y la falta de planes médicos estables con condiciones como la depresión posparto y la tristeza perinatal crean un detonante para el desplazamiento de esta población.
«Todos estos factores nos dicen que estos grupos de mujeres necesitan un apoyo, tanto social como gubernamental, en diferentes niveles. Es urgente intervenir para limitar o prevenir la gran migración que está sucediendo en esa etapa en particular, porque ahora mismo hay una brecha crítica en la población puertorriqueña en edad reproductiva», advirtió Pablo Andrade, coinvestigador del estudio y estudiante de segundo año del Ph.D. Clínico en Psicología de la Universidad Carlos Albizu.
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La investigación sugiere que el problema medular radica en la falta de infraestructura social para el cuido de menores. Sin un sistema accesible o familiares que asistan con la crianza, las madres solteras se ven impedidas de insertarse en el mercado laboral formal, lo que perpetúa la necesidad de recurrir a programas de asistencia pública como el Programa de Asistencia Nutricional (PAN).
Ante un escenario que describen como un problema gubernamental y cultural, los autores enfatizan la necesidad de integrar terapias psicológicas preventivas en los hospitales y de fomentar redes de apoyo comunitario, instando a la sociedad civil a identificar y asistir activamente a las madres de su entorno inmediato.

