De paciente a futura médica: la historia de Damayra Jiménez y su lucha contra la enfermedad de Crohn

Recibir un diagnóstico de una enfermedad crónica durante la adolescencia puede cambiar el rumbo de una vida. Sin embargo, para Damayra C. Jiménez Pérez, estudiante de segundo año de Medicina en la Escuela de Medicina del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, la enfermedad de Crohn no se convirtió en un límite, sino en una experiencia que fortaleció su vocación y su determinación para alcanzar sus metas.

Su historia refleja los desafíos físicos y emocionales que enfrentan miles de personas que viven con una enfermedad inflamatoria intestinal, pero también demuestra que es posible construir un proyecto de vida pleno aun en medio de la incertidumbre.

Un diagnóstico que llegó tras años de síntomas

Los primeros indicios de la enfermedad de Crohn aparecieron cuando era apenas una niña. Aunque los dolores abdominales eran frecuentes, no se presentaban de manera constante, lo que le permitió llevar una infancia relativamente normal.

“Desde muy pequeña experimentaba dolores de barriga bastante fuertes, pero como no eran constantes, pude tener una infancia relativamente normal”, recordó en entrevista con BeHealth.

Todo cambió cuando tenía 14 años y comenzó a presentar sangrado gastrointestinal, una señal de alarma que llevó a sus padres a buscar atención médica especializada. Fue entonces cuando recibió el diagnóstico que marcaría el inicio de una nueva etapa en su vida.

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Poco después, su estado de salud empeoró significativamente. “Tuve que ser hospitalizada, recibí transfusiones de sangre, perdí mucho peso y pasé varios días en el hospital. Afortunadamente, logramos encontrar un tratamiento que me ayudó a salir de esa crisis y me permitió permanecer en remisión durante varios años”, relató.

El impacto de vivir con una enfermedad crónica durante la adolescencia

La llegada del diagnóstico afectó diferentes aspectos de su vida. Durante años tuvo que lidiar con el cansancio, la anemia y otros síntomas asociados a la condición, situaciones que limitaron muchas de las experiencias habituales de la adolescencia.

“Muchas veces no podía participar en actividades sociales como otros jóvenes de mi edad, lo que afectó algunas experiencias y relaciones durante esos años”, explicó.

En el ámbito académico también enfrentó dificultades. El estrés, uno de los factores que puede agravar los síntomas de la enfermedad inflamatoria intestinal, representó un desafío constante durante su formación.

“Académicamente también enfrenté retos porque el estrés empeora mis síntomas. Y, siendo el Crohn una enfermedad ‘invisible’, tener acomodos razonables para asistir a citas médicas, infusiones y otros tratamientos no siempre fue una posibilidad para mí”, comentó.

A pesar de ello, nunca abandonó sus objetivos. Gracias a su pasión por el estudio y su perseverancia, logró completar su bachillerato a los 21 años e ingresar a la escuela de medicina que siempre había soñado.

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Una recaída que puso todo en pausa

Después de varios años en remisión, Damayra enfrentó uno de los momentos más difíciles de su vida durante su primer año de estudios médicos.

“El reto más difícil que he enfrentado fue la recaída severa que experimenté durante mi primer año de escuela de medicina y que me obligó a tomar una pausa en mis estudios”, señaló.

La experiencia fue especialmente compleja porque esta vez comprendía plenamente las implicaciones de vivir con una enfermedad crónica.

“Habiendo estado en remisión por tantos años, había olvidado lo dolorosa y agresiva que esta condición puede llegar a ser. Estos meses de constantes síntomas fueron tanto un reto físico como mental”, afirmó.

Sin embargo, también encontró aprendizajes valiosos durante ese periodo. “Fue la primera vez en mi vida que no estaba persiguiendo alguna meta específica, lo que me llevó a ver la vida de una manera distinta. Algo que hoy me ha ayudado a tener una vida balanceada”.

La experiencia del paciente que inspira a una futura médica

Aunque su interés por la medicina surgió desde temprana edad, convivir con la enfermedad de Crohn fortaleció aún más su deseo de convertirse en profesional de la salud.

“Siempre había querido estudiar medicina porque me fascinaba el cuerpo humano y quería comprender cómo funcionaba. Para mí, es el misterio más grande y maravilloso”, expresó.

La diferencia es que hoy comprende la medicina desde dos perspectivas: la académica y la del paciente. “Vivir con enfermedad de Crohn me permitió conocer la medicina desde una perspectiva muy distinta: la de quien recibe cuidado, enfrenta incertidumbre y depende del apoyo de un equipo médico”.

Su experiencia dentro de hospitales, ahora como estudiante y anteriormente como paciente, ha definido el tipo de médica que desea ser.

“Mi objetivo es convertirme en una profesional que combine el conocimiento científico con una empatía que solo aquellos que comparten esta experiencia tan humana pueden tener. Espero poder comprender a mis pacientes no solo desde la teoría, sino con este lente de mi experiencia”.

El valor del apoyo y un mensaje para otros jóvenes

En los momentos más difíciles, Damayra encontró fortaleza en quienes la rodean. Su familia y su pareja han sido pilares fundamentales para afrontar cada etapa del proceso.

“Mi mamá, mi papá, mis hermanos y mi pareja han estado presentes en cada etapa de este proceso, acompañándome tanto en los momentos más difíciles como en los más felices”.

Gracias a esa red de apoyo, asegura que ha podido enfrentar los desafíos de la enfermedad sin sentirse sola y mantener una vida plena.

Para otros jóvenes que viven con Crohn o alguna enfermedad inflamatoria intestinal, su mensaje es claro: no permitir que el diagnóstico defina sus posibilidades.

“Sí pueden tener una vida completa y alcanzar sus sueños. La realidad es que el camino puede verse diferente al de otras personas que no viven con una condición crónica, y eso está bien”.

Y concluye con una reflexión inspiradora: “Un diagnóstico no define quién eres ni limita todo lo que puedes lograr. Mi mayor mensaje es que no permitan que la enfermedad determine el tamaño de sus sueños ni las metas que desean alcanzar”.

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