Muchos de los pacientes enfrentan costos de tratamiento de hasta $30,000 mensuales
Una alarmante directriz por la carta circular PMED 26-03 del Programa Medicaid en los procesos de recertificación del Plan de Salud del Gobierno de Puerto Rico (Plan Vital) ha comenzado a dejar desprovistos de cubierta médica a miles de pacientes con enfermedades crónicas, catastróficas y autoinmunes. La denuncia, que inicialmente trascendió tras el caso de una paciente con la enfermedad de Crohn, revela un cambio sistémico en la evaluación de ingresos que ignora el alto costo de los medicamentos biológicos, empujando a la clase media trabajadora a un peligroso limbo salubrista.
De acuerdo con las denuncias, el Departamento de Salud y la Administración de Seguros de Salud (ASES) han centralizado las evaluaciones de elegibilidad. Anteriormente, las oficinas regionales tomaban en consideración el desglose de gastos en medicamentos —esenciales para condiciones como la colitis ulcerosa, Crohn, lupus, psoriasis—, cuyos costos mensuales pueden oscilar entre los $12,000 y $30,000. Bajo la nueva rigurosidad de las guías federales, solo se está evaluando el salario bruto del solicitante, provocando denegaciones masivas.
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Para Olvin Ortiz, presidente de la Fundación de Enfermedades Inflamatorias del Intestino, esta situación representa una bomba de tiempo para la salud pública y una contradicción insostenible para el propio sistema de salud. Ortiz alertó sobre el impacto inmediato que sufrirán los pacientes cuyas cubiertas vencen de forma inminente a principios de junio.
«El paciente no tiene dinero para costear el medicamento ¿y qué va a pasar? El paciente que posiblemente está en remisión por el medicamento va a perder la remisión y van a empezar a ser pacientes de Crohn’s y colitis a caer en hospitales. Y a la vez que pasa eso, se le va a salir más caro al Departamento de Salud», expresó.
Ortiz, quien también se encuentra a la espera de su respuesta de elegibilidad tras realizar su certificación en abril, catalogó como «poco real» la cifra de 13,000 a 15,000 pacientes afectados que estiman algunos sectores, asegurando que el flujo de quejas en las redes sociales de diversas organizaciones demuestra que la magnitud es mucho mayor.
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La nueva política afecta de manera desproporcionada a los ciudadanos productivos que, a pesar de tener un empleo y un salario, no generan los ingresos necesarios para costear terapias biológicas de miles de dólares por cuenta propia. Ante este escenario, la alternativa que les queda a las familias es elegir entre la subsistencia básica o la salud.
«Siempre los que salimos afectados somos los de la clase media… Nosotros tenemos que dejar de pagar los servicios esenciales para entonces decidir si pago mi medicamento. Estamos en un limbo y todos estos pacientes entran en estrés, y el estrés no es un factor bueno para los pacientes», senteció.
Asimismo, enfatizó que el estrés psicológico provocado por la incertidumbre de quedarse sin tratamiento es, irónicamente, uno de los principales detonantes para que estas condiciones autoinmunes salgan de remisión y se activen severamente.
Ante lo que consideran una «manos atadas» por parte de las autoridades locales debido a supuestas directrices federales,los pacientes han comenzado a coordinar una ofensiva mediática para visibilizar la crisis. Además, ya han presentado reclamos a través de la Oficina de Ayuda al Ciudadano en La Fortaleza y esperan una respuesta del Secretario de Salud.

