Terapia CAR T: cómo se manejan sus posibles complicaciones

Para un paciente con cáncer de la sangre, acceder a una terapia CAR T puede representar una nueva oportunidad de tratamiento, pero también implica un proceso que requiere vigilancia especializada. La terapia CAR T es uno de los avances más importantes contra algunos cánceres hematológicos y, aunque puede generar efectos secundarios, existen protocolos para identificarlos y tratarlos oportunamente.

La Dra. Dominic Sánchez, hematóloga-oncóloga especialista en Trasplante de Médula Ósea e Inmunoterapia Celular, explica en diálogo con BeHealth que conocer estos riesgos no debe generar temor. Por el contrario, permite que pacientes y familiares comprendan por qué el seguimiento médico es una parte fundamental de este tratamiento.

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Terapia CAR T: ¿qué complicaciones pueden aparecer?

Uno de los principales retos de la terapia CAR T son sus efectos secundarios. Entre ellos se encuentra el síndrome de liberación de citoquinas (CRS), una respuesta inflamatoria que ocurre cuando las células CAR T atacan las células cancerosas y liberan sustancias llamadas citoquinas.

“El principal reto que tenemos con ella son los efectos secundarios. Uno de ellos y el más que presenta nuestro paciente es el síndrome de liberación de citoquinas”, señala la especialista.

Aunque el nombre pueda resultar complejo, su primera manifestación puede ser muy sencilla de reconocer: la fiebre. Según Sánchez, cuando el paciente desarrolla fiebre se considera inicialmente un CRS grado 1. El riesgo es mayor alrededor de los siete días posteriores a la infusión, aunque puede presentarse incluso entre los 14 y 20 días siguientes.

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¿Cómo se administra la terapia CAR T?

Para muchas familias, uno de los aspectos que genera incertidumbre es la forma en que se administran estas células. La especialista aclara que la infusión de células CAR T no requiere una cirugía: se realiza de manera similar a una transfusión de sangre y puede durar entre dos y tres horas.

Antes de recibirlas, los pacientes permanecen hospitalizados para recibir quimioterapia que permita preparar el organismo. Después de la infusión, continúan bajo observación aproximadamente dos semanas para detectar posibles reacciones.

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Si aparece un síndrome de liberación de citoquinas, el tratamiento depende de su gravedad. “Tan pronto se identifica, dependiendo del grado, si es solamente una fiebre lo tratamos con medicamentos para bajar la fiebre”, explica Sánchez. Si aparecen alteraciones de la presión arterial o del nivel de oxígeno, el equipo ajusta el tratamiento y puede utilizar medicamentos específicos.

Neurotoxicidad: otro efecto que requiere vigilancia

La neurotoxicidad es otra posible complicación de la terapia CAR T. Puede producir confusión, dolor de cabeza o dificultad para ver debido a la respuesta inflamatoria que afecta al sistema nervioso central.

La buena noticia para pacientes y cuidadores es que, según la especialista, en más del 80 % de los pacientes esta complicación es completamente reversible y pueden volver a la normalidad.

Además, existen medicamentos para manejar las complicaciones, desde esteroides hasta tratamientos especializados como el tocilizumab. El seguimiento tampoco termina al abandonar el hospital: los pacientes deben permanecer cerca de la unidad médica y pueden requerir controles diarios hasta el día 30 después de la infusión.

Un equipo preparado para acompañar al paciente

La seguridad de la terapia CAR T depende también del trabajo coordinado de diferentes especialistas. Enfermeras oncológicas, neurólogos, intensivistas y hematólogos-oncólogos participan en la vigilancia y atención de los pacientes.

Los avances en el conocimiento de esta terapia también han permitido identificar a quienes presentan mayor riesgo y utilizar medicamentos profilácticos para reducir la gravedad de algunas reacciones.

Para Sánchez, incluso frente a los retos de esta especialidad, existe una motivación profundamente humana: “No hay nada más satisfactorio que ver a tus pacientes libres de cáncer”. En ese acompañamiento, la información, la vigilancia y la atención oportuna se convierten en aliados fundamentales para que los pacientes y sus familias afronten la terapia CAR T con mayor seguridad y confianza.

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