Aceptar el diagnóstico de una enfermedad neurodegenerativa es un proceso complejo, pero la perspectiva cambia de forma drástica cuando quien la padece es un profesional de la salud. En una entrevista para BeHealth, el Dr. Alexis González, médico general y paciente con párkinson, compartió su experiencia y los retos diarios que implica vivir con párkinson desde el punto de vista clínico y personal.
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Detección de los síntomas y variantes de la condición
El camino hacia la identificación de la enfermedad comenzó en su entorno familiar. Para el Dr. Alexis González, los primeros indicios no fueron los temblores comunes que la mayoría de las personas asocian con este trastorno, sino sutiles alteraciones en su marcha y la pérdida de movimientos automáticos al caminar.
«comenzaron a sentir los síntomas como tal de la bradicinesia… movimientos lentos para poder iniciar el movimiento»
Debido a su juventud, el proceso para obtener una respuesta definitiva tomó tiempo. Inicialmente, cuatro neurólogos en Puerto Rico atribuyeron sus síntomas a un cuadro de ansiedad. No fue sino hasta el año 2020, tras mudarse al estado de Florida y realizarse un estudio especializado, cuando se confirmó la deficiencia de dopamina en su cerebro.
Tratamiento clínico y estrategias de actividad física
Asimilar la noticia siendo padre de tres hijos menores supuso un fuerte impacto emocional. Sin embargo, el Dr. Alexis González ha utilizado su formación médica para optimizar su calidad de vida a través de un esquema terapéutico constante.
«actualmente el tratamiento que llevo a cabo… es un skin patch, un parche transdérmico que lo cambio cada 24 horas»
Como parte de su rutina de autocuidado, el Dr. González practica deportes de respuesta rápida como el pickleball —el cual estimula sus reflejos—, juega baloncesto con su hijo y mantiene un estricto control de su peso corporal mediante una alimentación libre de carbohidratos refinados y alimentos procesados.
El impacto familiar y la importancia del cuidador
Esta condición de salud repercute de manera directa en la dinámica de quienes rodean al paciente. Los periodos en los que los niveles de dopamina disminuyen suelen dificultar tareas cotidianas y manuales, como redactar mensajes en el teléfono celular o sostener objetos pequeños.
Aprender a vivir con párkinson resalta la importancia de abordar las enfermedades crónicas desde una perspectiva integral, donde la educación del entorno cercano, el ejercicio regular y un enfoque empático resultan indispensables para el manejo a largo plazo de la condición.

