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Historias BeHealth

Vivir con POTS: la historia contada por Areliz

Areliz a sus quince años apenas fue diagnosticada con una rara enfermedad. Hasta el momento había sufrido ya algunos síntomas como mareos, desmayos, pulso alto y mucho cansancio.

Nunca supo la enfermedad que le aquejaba ni siquiera cuando su médico, un diciembre de 2013, le dijo que tenía una condición llamada POTS.

Esta enfermedad, nombrada así por sus siglas significa síndrome de taquicardia postural ortostática; una condición rara que se produce debido a una falla del sistema autónomo y cuya causa aún es desconocida.

Esto se verifica mediante un aumento de la frecuencia cardíaca (taquicardia) incluso con cambios mínimos de posición, lo que conduce a una intolerancia al esfuerzo y una fatiga persistente. 

La gravedad de los síntomas puede ser tal que las actividades normales de la vida diaria sean limitadas, como bañarse, limpiar e incluso comer. El 25% tiene una discapacidad grave y no puede trabajar. 

El POTS, una enfermedad rara

Cabe señalar que POTS con mucha frecuencia se infradiagnostica y se confunde con ansiedad severa o ataques de pánico (debido a la incomodidad al estar parado en las tiendas). A menudo, los pacientes sufren un diagnóstico errático de varios años.

Según nos cuenta, para ella lo más difícil ha sido lograr controlar su pulso, los mareos incesantes y el agotamiento. «Tuve que aprender a tomar más agua, electrolitos y un poco más de sal en mis comidas», narró Areliz.

Cambios en el estilo de vida

Adicionalmente a estos cambios en su vida, Areliz tuvo que tomar otras decisiones, así como el hecho de no estar expuesta a altas temperaturas debido a que podría deshidratarse más rápido que otras personas.

«Por eso, si voy a la playa tengo que tomar más electrolitos o hidratarme más que en un día normal», refirió.

En cuanto a la medicación, debió iniciar tratamientos con pastillas de sal para ayudar a retener los líquidos y también para controlar su pulso y ejercicios.

Actualmente, Areliz procura llevar una vida saludable, con una dieta balanceada, la realización de ejercicio físico y el monitoreo de la presión. «Una vez que tengas una rutina creada puedes tener una vida normal», afirmó Areliz.

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