La ataxia es un signo neurológico que se puede manifestar por falta de coordinación en el movimiento de diferentes músculos del cuerpo. Cabe señalar que, es un hallazgo clínico y no una enfermedad; se presenta principalmente con anomalías en la marcha, cambios en el habla como el habla escandida y movimientos oculares anormales como nistagmo.
Este es un trastorno que viene como consecuencia de una disfunción de un área del cerebro responsable de la coordinación de los movimientos, generalmente el cerebelo. Además, existen tres tipos de ataxia, estos variar de acuerdo a su localización:
- Cerebelosa
- Sensitiva
- Vestibular
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Asimismo, la ataxia se puede subdividirse en:
- Esporádica: en este caso los pacientes no tienen antecedentes familiares de ataxia y se manifiesta en la edad adulta.
- Hereditaria: esta es causada por un defecto en un gen y se manifiesta en la infancia.
- Adquirida: se produce debido a afecciones estructurales o desmielinizantes, toxicidad, paraneoplásicas, inflamatorias o infecciosas y afecciones autoinmunes.
Diagnóstico y señales de alerta
El diagnóstico de ataxia siempre es clínico y está basado en el análisis de los síntomas y signos que presentan los pacientes. Es fundamental realizar una historia clínica detallada en la que se recojan datos como los antecedentes familiares y personales del individuo. Además, la exploración neurológica debe ser minuciosa y centrada en la exploración de los movimientos oculares, la coordinación de movimientos y de la marcha.
A su vez, se debe realizar una analítica sanguínea completa para excluir un origen autoinmune, metabólica o tóxicas. Se debe realizar una resonancia magnética cerebral para comprobar la integridad o lesión del cerebro y resto del sistema nervioso central.
Según datos de National Library of Medicine, la prevalencia general de ataxia es de 26 casos por cada 100.000 en niños.
En cuanto a los síntomas que suelen presentar los pacientes de ataxia, pueden desarrollarse con el paso del tiempo o aparecer de un momento a otro. Cabe aclarar que, la ataxia puede ser un síntoma de varias afecciones del sistema nervioso. Según Mayo Clínic, los síntomas pueden incluir:
- Marcha inestable o con los pies muy separados
- Mala coordinación
- equilibrio reducido
- Cambios en el habla
- Dificultad para tragar
- Movimientos oculares de vaivén que no se pueden controlar
- Dificultad con tareas de motricidad fina, como comer, escribir o abotonarse una camisa.
Tratamientos y visita al médico
El pronóstico va a depender del tipo y la causa de la ataxia, por ejemplo los pacientes con ataxia progresiva pueden experimentar un empeoramiento de los síntomas con el paso del tiempo y requerir tratamiento sintomático. La ataxia hereditaria tiene una esperanza de vida más corta, sin embargo, algunas personas viven hasta los 50 o 60 años. En cuanto a sus formas más graves, pueden provocar la muerte en la infancia o en los primeros años de vida.
La National Library of Medicine explica que en la actualidad no existe un tratamiento curativo para la ataxia hereditaria. Dependiendo de su causa, por ejemplo, si se debe a un accidente cerebrovascular, sustancias tóxicas, hipotiroidismo o cualquier factor de riesgo modificable, su tratamiento se centra en la afectación específica que la ocasiona.
Mayo Clinic recomienda que si no la persona no tiene una afección que causa ataxia como la esclerosis múltiple, debe consultar al médico de forma inmediata si se presentan los siguientes síntomas: pérdida del equilibrio, dificultad para caminar, dificultad para hablar, pérdida de la coordinación muscular en una mano, un brazo o una pierna, dificultad para tragar.
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