Colitis ulcerosa: así cambió la vida de Glorinés Carmona tras un diagnóstico inesperado

Lo que parecía ser simplemente estrés, agotamiento por el trabajo y dolores físicos terminó convirtiéndose en una experiencia que transformó por completo la vida de Glorinés Carmona Ortiz. A sus 29 años, esta joven paciente recibió un diagnóstico de colitis ulcerosa, una enfermedad inflamatoria intestinal crónica que afecta el sistema digestivo y que, aunque no tiene cura, puede mantenerse en remisión con tratamiento y cambios en el estilo de vida. Glorinés compartió con BeHealth cómo aprendió a convivir con una condición que impactó su salud física, emocional y laboral.

Los primeros síntomas de la colitis ulcerosa fueron inesperados

Antes de recibir el diagnóstico oficial en 2022, Glorinés comenzó a notar señales que no parecían relacionadas con una enfermedad inflamatoria intestinal. La paciente explicó que sufría de inflamación en las articulaciones, cansancio extremo y malestar constante.

“Se me hinchaban las articulaciones y estaba presentando un cansancio muy extremo. Muchas veces pensaba que era parte del estrés o simplemente del trabajo”, contó.

La joven decidió buscar ayuda médica cuando entendió que los síntomas ya no eran pasajeros. Inicialmente acudió a un reumatólogo, ya que sospechaban de una condición relacionada con las articulaciones, como artritis reumatoide.

“Los laboratorios salían que no estaba pasando nada”, recordó.

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Un episodio severo llevó al diagnóstico definitivo

El momento que cambió todo ocurrió durante una reunión familiar. Luego de compartir una comida, Glorinés comenzó a presentar síntomas gastrointestinales intensos que la llevaron de urgencia al hospital.

“Fui la única que comenzó a presentar síntomas de ir al baño constante, vómitos y diarreas. En una madrugada tuve aproximadamente más de 18 vómitos”, relató.

Tras varios exámenes especializados, los médicos confirmaron el diagnóstico de colitis ulcerosa. “Nunca había escuchado ese término hasta que el médico me dijo que tenía este diagnóstico y que era algo con lo que tenía que vivir toda mi vida”, expresó.

La noticia fue especialmente difícil porque no existían antecedentes familiares de esta condición.

Aprender a escuchar el cuerpo también hace parte del tratamiento

Aceptar la enfermedad fue uno de los retos más complejos para Glorinés. La paciente explicó que llevaba una vida muy activa como asistente dental y salvavida, trabajos que requieren movilidad constante y gran demanda física.

“Ver mi cuerpo que se está apagando fue muy difícil”, confesó.

Además del impacto físico, aseguró que tuvo que aprender a reconocer qué situaciones empeoran su condición. En su caso, el principal detonante es el estrés.

“El hecho de aprender a escuchar mi cuerpo y entender qué realmente me afecta y qué no me afecta fue complicado”, afirmó.

Glorinés también destacó que cada paciente vive la enfermedad de manera distinta y que los síntomas pueden variar significativamente entre personas con el mismo diagnóstico de colitis ulcerosa.

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El infliximab le permitió entrar en remisión

La paciente explicó que el primer tratamiento con mesalamina no funcionó adecuadamente, por lo que los especialistas decidieron iniciar un tratamiento intravenoso con infliximab cada ocho semanas. “Sí funcionó totalmente”, aseguró.

Gracias a este tratamiento biológico logró mantenerse en remisión durante aproximadamente un año. Sin embargo, una interrupción causada por problemas de autorización con el plan médico provocó nuevos brotes y complicaciones graves.

“Estuve más de cuatro o cinco meses sin el medicamento y entré otra vez en episodios y brotes que me llevaron a un borde mortal”, reveló.

Finalmente, luego de varios procesos médicos y administrativos, pudo retomar el tratamiento y actualmente continúa en remisión.

El apoyo emocional ha sido clave en su proceso

Más allá de la adherencia al tratamiento para la colitis ulcerosa, Glorinés resaltó la importancia de la salud mental, la disciplina y el acompañamiento familiar durante el proceso.

“No se minimicen y no se sientan culpables por no poder con algún día. No somos máquinas, somos seres humanos”, expresó.

La paciente también hizo un llamado a las personas que presentan síntomas persistentes a buscar atención médica temprana y no ignorar las señales del cuerpo.

“Es importante ir a seguimiento y no esperar que el cuerpo llegue a un límite para conocer realmente lo que tenemos”, añadió.

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Actualmente, Glorinés asegura que el apoyo de su familia, amistades y compañeros de trabajo ha sido fundamental para continuar adelante y recuperar su calidad de vida mientras convive con esta condición crónica.

La entrevista:

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