Estrés financiero y deterioro cognitivo, ¿Cómo están relacionados?

La Organización Mundial de la Salud (OMS), define el estrés como la respuesta física y mental del cuerpo ante una presión, un reto o una situación difícil. Además, se divide principalmente en dos tipos de acuerdo a su duración, estrés agudo (corto plazo) y estrés crónico (prolongado en el tiempo). 

Ahora bien, existen diferentes circunstancias que nos pueden generar episodios de estrés, entre ellos la parte financiera. El estrés financiero es la angustia, ansiedad y presión constante ocasionada por problemas económicos o deudas y se puede manifestar de las siguientes maneras:

  • Insomnio
  • Cefalea
  • Problemas gastrointestinales
  • Aumento de la presión arterial
  • Afectación en la concentración y la salud mental
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Según la National Library of Medicine, la exposición a un estrés incontrolable ocasiona rápidamente cambios químicos en el cerebro que deterioran las funciones cognitivas superiores de la corteza prefrontal (CPF) a la vez que fortalece las reacciones cerebrales primitivas. 

Estudio sobre el estrés financiero

Expertos del University College London publicaron un informe sobre el impacto de los problemas económicos en la salud cerebral. Esta investigación señala que el estrés financiero crónico acelera el envejecimiento del cerebro, afectando la memoria y otras funciones cognitivas desde la mediana edad.

El estudio fue liderado por Jacques Wels, investigador de University College London, donde logró identificar que los adultos que vivieron con ingresos más bajos o enfrentaron dificultades económicas constantes durante la juventud, manifestaron peores resultados en pruebas cognitivas.

Esta investigación citada por Euronews realizó el análisis a 2.759 individuos del Reino Unido durante varias décadas.

Resultados claves

Los hallazgos obtenidos evidencian que los participantes que pasaron por dificultades económicas de manera persistente registraron una función cognitiva más baja a los 53 años y una mayor atrofia cerebral a los 71 años.  

Asimismo, en los diferentes análisis que se realizaron se identificó un ritmo más lento de deterioro de la memoria verbal entre los 53 y los 69 años en las personas que pasaron por dificultades económicas, esto indicaría que las principales pérdidas cognitivas ocurrieron antes de esta etapa.

Los expertos indican que los problemas económicos pueden incrementar la carga cognitiva, llegando al punto de limitar la capacidad para mantener la atención y desarrollar actividades complejas. Además, estos resultados sugieren que la acumulación de adversidades económicas reduce los recursos mentales disponibles para tomar decisiones y mantener la concentración. Uno de los resultados más marcados es que el impacto negativo del estrés financiero sobre el cerebro apunta más a los hombres, en personas que durante su inflación presentaron complicaciones y en las personas con factores de riesgo genético para la enfermedad de Alzheimer.

La autora principal del estudio, Praveetha Patalay, afirmó que los resultados obtenidos sugieren apoyar a las personas que se enfrentan a dificultades económicas y reducir la pobreza crónica también podría contribuir en prevenir el deterioro cognitivo y los casos de demencia en el futuro.

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