Estudio vincula la pobreza con tasas de diabetes y depresión en Puerto Rico

Un análisis de la Universidad Albizu con datos del CDC revela el devastador impacto de los determinantes sociales en los pacientes de la isla

Vivir bajo el nivel de pobreza en Puerto Rico no solo limita las opciones económicas, sino que agrava directamente la salud física y mental. Un nuevo estudio presentado en el Encuentro Anual de Investigación e Innovación de la Universidad Carlos Albizu (UCA), reveló una alarmante relación estadística; sufrir de diabetes en la isla duplica el riesgo de enfrentar un diagnóstico de depresión cuando median factores de precariedad económica.

La investigación utilizó los datos del Sistema de Vigilancia de Factores de Riesgo del Comportamiento (BRFSS, por sus siglas en inglés) del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Al aplicar las fórmulas de representatividad de esta base de datos a una muestra de más de 3,000 participantes, el estudio logró reflejar la realidad de unos dos millones de habitantes en Puerto Rico, abarcando casos de diabetes tipo 1, tipo 2 y gestacional.

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Para afinar el análisis, el estudio estableció la línea de pobreza en un ingreso menor a los 15,000 dólares anuales, un ajuste metodológico diseñado para observar con mayor precisión el impacto en personas que viven solas.

«Decidimos estudiarlo en 15,000 dólares al año para así tomar en cuenta las personas que están viviendo solas y ese impacto de pobreza que nosotros queremos representar en el estudio», explicó Alondra Morales Román, estudiante de doctorado en Psicología Clínica de UCA.

Los hallazgos confirman que las recomendaciones clínicas tradicionales —como mejorar la dieta o hacer ejercicio— suelen chocar con las barreras socioeconómicas de los sectores más vulnerables. Las personas bajo el nivel de pobreza enfrentan jornadas laborales extensas y cargas de vida severas, lo que los obliga a optar por alimentos más económicos pero menos saludables, afectando el manejo de su condición crónica.

«Los determinantes sociales de la salud están presentes en todo el mundo y tienen que tomarse en consideración al momento de nosotros hacer las intervenciones dentro y fuera del consultorio», enfatizó la investigadora, instando a la comunidad médica y psicológica a diseñar terapias que se ajusten a la realidad del paciente

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El equipo de investigación se encuentra actualmente redactando el manuscrito para su publicación científica. De cara al futuro, Morales Román planifica replicar este análisis anualmente para monitorear las fluctuaciones de la isla. La urgencia es evidente: según los datos analizados del CDC, el índice de pobreza en la muestra saltó drásticamente de un 30% en el 2023 a un 47% en el 2024, un reflejo del acelerado deterioro en la calidad de vida de los puertorriqueños.

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