La detección temprana ha dejado de ser una opción para convertirse en una necesidad clínica
En un esfuerzo por transformar el panorama del manejo de demencias en la isla, la Academia Médica del Sur, en colaboración con la organización B Health, celebró recientemente una charla comunitaria en el Royal Dalix Hotel de Peñuelas. El evento reunió a especialistas de diversas ramas para educar a la población sobre un mensaje crítico; la lucha contra el alzhéimer comienza años antes de que aparezcan los primeros problemas de memoria.
La detección temprana ha dejado de ser una opción para convertirse en una necesidad clínica, especialmente con la llegada de nuevos tratamientos farmacológicos que prometen ralentizar el avance de la enfermedad si se aplican a tiempo.
La doctora Daisy Quirós, presidenta de la Academia Médica del Sur y organizadora del evento, enfatizó la urgencia de cambiar la mentalidad.
«No podemos esperar a que los MRI ya enseñen enfermedad avanzada o a que el paciente ya tenga un gran deterioro. Tenemos medicamentos que ofrecen una esperanza gigante, pero lamentablemente estamos esperando a que el cerebro esté lleno de placas; no es lo mismo que si reconocemos los signos tempranos y actuamos de antemano», expresó.
Desde el punto de vista neurológico, los avances científicos permiten hoy identificar cambios biológicos mucho antes de lo que se creía posible. La doctora Jessica Abreu, neuróloga, destacó que la tecnología actual está cerrando la brecha entre la prevención y el tratamiento.
«Ahora mismo hay unos avances, unos estudios de sangre que se pueden detectar hasta 10 o 15 años antes de que la enfermedad comience. El modo de prevención básico es mantener un cerebro sano: el ejercicio cardiovascular es muy importante, la buena alimentación y mantener el cerebro activo haciendo juegos de memoria o aprendiendo cosas nuevas», resaltó.
En Puerto Rico, el alzhéimer representa un reto demográfico significativo debido al acelerado envejecimiento de la población. Según datos discutidos en el evento, se estima que las señales de alerta pueden manifestarse sutilmente en la vida cotidiana. Los especialistas insistieron en que ignorar estos signos —atribuyéndolos erróneamente a la edad— es el principal obstáculo para el tratamiento.
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Más allá de lo clínico, el alzhéimer afecta la conducta y el entorno social del paciente. El doctor Heriberto Martínez Piña, psicólogo clínico, alertó sobre pequeñas señales conductuales que a menudo las familias confunden con el «envejecimiento natural», pero que son indicadores de trastornos neurocognitivos leves.
«Muchas veces son situaciones pequeñas, como olvidar el nombre de un objeto y para qué se usa. Hay que observar los cambios disruptivos; si una persona siempre ha sido cálida y de momento se irrita fácilmente o muestra ansiedad excesiva por las tardes, hay que evaluarlo», explicó.
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El evento contó además con el respaldo del Colegio de Médicos Cirujanos (Distrito Sur) y la Casa del Médico de Ponce, quienes reafirmaron su compromiso de llevar estas clínicas de salud a las zonas rurales y de difícil acceso, asegurando que la educación y el diagnóstico lleguen a todos los rincones de la región.

