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¿Qué es la terapia cognitivo-conductual y cómo puede ayudarte?

Puede que alguna vez hayas escuchado sobre la terapia cognitivo-conductual, pero, ¿sabes realmente qué es?, ¿cuáles son sus beneficios? Hoy te compartimos qué debes saber sobre este enfoque terapéutico y cómo puede proporcionar herramientas efectivas para abordar una variedad de desafíos emocionales y psicológicos de la mano de la Lcda. Naidymar Santiago Vera, consejera profesional del Grupo SEPI.

Un vistazo a la psicoterapia

«La psicoterapia es un término ampliamente utilizado en el campo de la salud mental para describir un diálogo terapéutico que se lleva a cabo con un paciente o participante con el objetivo de abordar problemas de salud mental«, dijo la licenciada.

Esta terapia es una forma de intervención psicológica diseñada para aumentar la conciencia de las situaciones emocionales que afectan a las personas y promover cambios en su comportamiento.

Así, «cuando hablamos del enfoque cognitivo, nos referimos al conocimiento, y cuando nos referimos al enfoque conductual, nos centramos en el comportamiento».

Por tanto, el objetivo es realizar modificaciones tanto en nuestro conocimiento como en nuestro comportamiento para lograr un cambio positivo. En este sentido, la terapia cognitivo-conductual «se convierte en una herramienta valiosa para controlar los síntomas de diversas condiciones».

Beneficios de la terapia cognitivo-conductual

«La terapia cognitivo-conductual es efectiva para controlar síntomas de afecciones como ansiedad, depresión y puede ayudar a lidiar con situaciones estresantes en nuestra vida diaria, como la toma de decisiones y las relaciones interpersonales».

También es útil para aprender a manejar emociones, resolver conflictos y enfrentar el diagnóstico de enfermedades. Cambiar nuestras creencias y perspectivas sobre las enfermedades físicas puede influir en nuestro comportamiento y en la forma en que enfrentamos estos desafíos.

En esencia, la terapia cognitivo-conductual se centra en examinar nuestros pensamientos, que son las ideas y creencias que adquirimos desde temprana edad a través de nuestra familia, la educación, la sociedad y diversas experiencias sociales como el trabajo y la religión.

Este proceso dará lugar a emociones que, a su vez, influirán en nuestra conducta. En consecuencia, cuando modifiquemos nuestros pensamientos y creencias, las emociones que experimentamos cambiarán, lo que llevará a una conducta más positiva y manejable en nuestra vida cotidiana. Este proceso terapéutico se trabaja gradualmente a lo largo de las sesiones.

Consejos al aplicarla

«Para sacar el máximo provecho de este tipo de terapia, es fundamental aceptarla y comprender que a través de ella podemos lograr nuestras metas personales. También es importante abrirnos y ser sinceros con nuestro terapeuta, estableciendo un ambiente de confianza que nos permita expresarnos libremente. Además, es esencial asistir a todas las sesiones recomendadas por el terapeuta, ya que esto conlleva un proceso gradual y continuo de cambio y mejora», precisó la licenciada Santiago.

El proceso terapéutico es similar a cualquier tratamiento médico que tomamos para mantener nuestra salud física. Es fundamental asistir a todas las sesiones y completar las tareas asignadas, que son una parte importante de tu tratamiento. Además, es importante comprender que los cambios no ocurrirán de inmediato. A menudo, tenemos creencias arraigadas que se han formado a lo largo del tiempo y que modificarlas lleva tiempo. El objetivo es realizar estos cambios gradualmente para lograr una transformación emocional y conductual.

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