GLP-1 ¿Solución mágica o tratamiento para la obesidad?

Puerto Rico tiene una  prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad del 73.2%

En entrevista con BeHealth Live, la doctora Paola Mansilla, endocrinóloga y especialista certificada en obesidad, abordó la revolución terapéutica de los medicamentos GLP-1 (agonistas del receptor de péptido similar al glucagón-1) enfatizando que son una herramienta clínica para atacar la raíz de múltiples complicaciones metabólicas.

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Con una prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad del 73.2% en Puerto Rico, la experta aclaró que estos fármacos no son una solución «mágica» para eventos sociales. Estos medicamentos replican una hormona natural que el cuerpo produce en microsegundos al comer.

«La obesidad es una enfermedad y hay que tratarla como tal. No es los GLP-1 simplemente para razones estéticas o porque tengo una boda en dos semanas; es salud y queremos una población más saludable», expresó.

 Al extender su duración, el fármaco actúa sobre el cerebro para reducir el apetito y sobre el páncreas para mejorar el manejo de la glucosa. Sin embargo, la Dra. Mansilla advirtió que el uso debe ser guiado por especialistas para evitar riesgos, especialmente ante la proliferación de versiones «compuestas» (compounds) no aprobadas por la FDA que circulan en el mercado sin controles de calidad.

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Además, se discutió la necesidad de combinar el fármaco con un estilo de vida saludable. La doctora explicó que, sin ejercicio, el paciente pierde masa muscular, lo que reduce las calorías que el cuerpo quema en reposo y puede llevar a un estancamiento. Asimismo, la alimentación debe priorizar «comida real» y evitar procesados, alineándose con las nuevas guías nutricionales.

“Si el paciente no realiza una alimentación saludable, pues no llegaremos absolutamente a nada. El medicamento no funciona si no va acompañado de esas dos cosas súper importantes la dieta y el ejercicio, que esa es la base en realidad», apuntó.

Los candidatos ideales son personas con un IMC mayor a 30, o desde 27 con condiciones como diabetes, tras descartar riesgos de pancreatitis o historial de cáncer de tiroides. Es crucial evitar los medicamentos «compuestos» (reconocibles por su color anaranjado), ya que no están aprobados por la FDA y carecen de rigor científico. Aunque pueden causar náuseas o estreñimiento, estos efectos se controlan reduciendo las grasas y aumentando el consumo de fibra bajo supervisión médica.

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