Entre la vida y la muerte: la carrera contrarreloj durante emergencias cardiovasculares

Las emergencias cardiovasculares —como infartos, derrames cerebrales, embolias pulmonares o trombos— requieren una respuesta inmediata porque comprometen el flujo sanguíneo hacia órganos vitales. Según explicó a BeHealth el Dr. Fernando Soto, emergenciólogo y director de la Sala de Emergencias del Centro Médico Episcopal San Lucas, el momento inicial es crítico: “Antes que los pacientes nos lleguen a nosotros la responsabilidad recae sobre el familiar o vecino que está con el paciente; identificar la emergencia e intervenir puede ser crucial”.

El especialista enfatiza que la educación comunitaria y el conocimiento básico en reanimación cardiopulmonar (CPR) pueden marcar la diferencia en esos primeros minutos. De hecho, señala que los lugares con mejores tasas de supervivencia son aquellos donde el público sabe actuar rápidamente ante una emergencia.

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Sistemas coordinados para una atención rápida y precisa

Para el doctor Soto, la clave está en contar con un sistema prehospitalario eficiente, capaz de identificar, estabilizar y trasladar al paciente al centro adecuado. No todos los hospitales tienen las mismas capacidades, por lo que dirigir al paciente al lugar correcto desde el inicio es fundamental.

En el caso del Centro Médico Episcopal San Lucas, el doctor destaca la disponibilidad permanente de cardiólogos intervencionales 24/7 y protocolos que permiten actuar con rapidez: “Se hace un electrocardiograma, se estratifica la presentación y decidimos si hay que contactar a cardiología urgente o si puede esperar”.

Esta coordinación entre emergenciólogos, especialistas y personal de enfermería reduce tiempos críticos y mejora la probabilidad de recuperación del paciente.

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Comunicación humana y trabajo en equipo

Aunque la tecnología es clave, el especialista insiste en el valor de la comunicación interpersonal dentro del equipo médico. Asegura que contar con guardias definidas, planes de contingencia y redundancia en contactos garantiza respuestas continuas las 24 horas.

Pero también hay un componente humano: “La gente debe conocerse. Reconocer una cara no es lo mismo que reconocer un texto o un teléfono”, afirmó, resaltando que el vínculo entre profesionales fortalece la coordinación y la confianza en situaciones críticas.

Además, destacó el papel de la familia del paciente durante emergencias graves. Permitir su presencia puede ayudar a comprender la situación y afrontar mejor el resultado, ya que participan y observan el esfuerzo médico directamente.

Manejo emocional en situaciones de alta presión

Trabajar en emergencias implica un alto nivel de estrés emocional. El doctor Soto explicó que los profesionales no se vuelven indiferentes sino que aprenden a manejar sus emociones para actuar con eficacia: “Uno crea esa otra persona que llega a la situación, estabiliza todas las órdenes y luego vuelve a la parte emocional”.

Esta capacidad permite tomar decisiones rápidas y precisas sin perder la empatía hacia el paciente y su familia, un equilibrio esencial en la medicina de urgencias.

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Innovaciones tecnológicas que transforman la atención

El futuro de las emergencias médicas pasa por la tecnología y la inteligencia artificial. Entre los avances, el especialista menciona la posibilidad de transmitir electrocardiogramas desde la ambulancia al hospital, lo que permite preparar recursos antes de que el paciente llegue.

También destacó herramientas de inteligencia artificial capaces de analizar electrocardiogramas o tomografías con alta sensibilidad, ayudando a detectar patrones y activar equipos médicos con mayor rapidez.

“Nos hemos estado moviendo poco a poco a estar asistidos por herramientas que pueden llamarnos la atención sobre ciertas cosas o corroborar si nuestros procesos están adecuados”, explicó.

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Sin embargo, advierte cautela con algunos dispositivos de consumo, como relojes inteligentes o aplicaciones para medir presión arterial, pues no siempre ofrecen la precisión necesaria frente a los métodos clínicos tradicionales. “Hay mucha variedad en esos productos y no todos son muy precisos; recomendaría cautela al tomar esa información como válida”, señaló.

Para el Dr. Soto, la atención en emergencias es una combinación de educación ciudadana, sistemas eficientes, trabajo humano y tecnología. La rapidez en el primer contacto, la coordinación entre especialistas y la incorporación responsable de innovaciones médicas continúan siendo factores decisivos para mejorar la supervivencia en eventos cardiovasculares. “Siempre debemos mantener buena comunicación entre servicios, ver qué funcionó y qué no, porque de otra forma no tenemos capacidad de mejorar”, concluyó.

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