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*Apoyado por Espondilitis AnquilosanteHistorias BeHealth

Glorivee con v de voluntad

Hay enfermedades que no entienden de personas fuertes y saludables, para las cuales vencer un obstáculo nunca fue problema. Enfermedades que llegan sin aviso, rompiendo sueños y poniendo a prueba la voluntad de reconstruirse en mujeres como Glorivee Ocasio.

En ella, que formaba parte de la milicia y era una corredora formidable, fueron una sorpresa los dolores y dificultades para caminar cada día después de un gran esfuerzo físico. Primero sospechó que podría tratarse de la edad, pero solo tenía 35 años. Entonces decidió buscar ayuda médica de inmediato.

Luego de meses, múltiples exámenes y reumatólogos con opiniones encontradas, le fue diagnosticada espondilitis anquilosante, una enfermedad autoinmune reumática que ocasiona dolores y endurecimiento paulatino de las articulaciones.

Glorivee se vio limitada entonces a desarrollar muchas de las actividades que hasta ese momento eran cotidianas para ella, en su profesión y en su propio hogar. No obstante, ha vivido con la condición gran parte de su carrera: “Nunca paré de correr, pero ya no lo hacía para divertirme o relajarme sino para pasar la prueba física del Army y después de eso seguía caminando”.

Llegó un punto en que debía tomar una decisión, pues su padecimiento empeoraba con cada actividad y según asevera, sentía un deterioro en su salud.

 “Ha sido una constante lucha, obviamente ya no puedo correr, me retiraron de la milicia por todo el daño que me he hecho en la columna vertebral. Tengo dolor constante en diferentes medidas, unos días mejores y otros peores”, cuenta.

Glorivee S

Los retos más grandes

En la milicia los entrenamientos la llevaban a sobrepasar obstáculos, a ser fuerte porque debía cumplirse una misión sin importar las circunstancias. De eso sacó dos lecciones: la primera es que tenía una mentalidad preparada para lidiar y enfrentar su condición; la segunda, que debía aceptar su debilidad y limitaciones, y a veces, aunque no quisiera, detenerse o ir más lento.

Sin embargo, los momentos difíciles no han faltado durante los 12 años que Glorivee ha convivido con su enfermedad. Ha tenido episodios de depresión y ansiedad debido al dolor crónico, y hay pensamientos que inevitablemente vienen a su mente: “A veces me ataca la incertidumbre de cómo voy a estar de aquí a 5 años, cómo se hallará mi cuerpo según vaya envejeciendo”.

Por otra parte, al tratarse de una enfermedad “silenciosa”, cuyos síntomas son evidentes solo para ella, afirma que le ha resultado complicado en muchas ocasiones encontrar comprensión en las personas que le rodean.

“Mi reto mayor ha sido el que mi familia entienda que tengo una condición porque me ven con esa personalidad de mujer esforzada e independiente que pudo estar en el Army, entonces a veces uno necesita atención”, comenta.

Luego de educarlos sobre la espondilitis anquilosante, sus seres queridos se han convertido en un apoyo fundamental:

“Mi compañero se ha ido adaptando a los cambios en mi vida y lo ha aceptado con mucho amor, está muy pendiente de mi salud. El apoyo de mis hijos es importantísimo para mí, mi hija es un gran soporte, ella es mi amiga. Todo esto ha resultado en una mayor preocupación por su alimentación y en tomar medidas desde más jóvenes para evitar una condición como la mía”, cuenta.

Cerrándole paso al dolor

Glorivee ha encontrado vías para mantener bajo control su enfermedad. Manejar el estrés es una de ellas, porque sabe que representa un agravante en las condiciones del sistema inmunológico. A ello ha contribuido la práctica de yoga para establecer una conexión entre mente y cuerpo, y así no enfocarse en el dolor.

Mucho le ha ayudado realizar estiramientos, caminatas y algunos ejercicios para fortalecer la espalda baja. A mantenerse activa físicamente todos los días, se suman las transformaciones en su dieta:

“Trato de evitar las harinas, antes no comía verduras, ahora estoy intentando comer más vegetales verdes, limitando los carbohidratos […] No tengo una dieta estricta, pero mi meta es incluir alimentos de calidad”, asegura.

Evidentemente la medicación indicada por su reumatóloga es fundamental, como también algunos suplementos naturales que han demostrado efectividad en una condición como la suya.

Fe y voluntad

Aunque la espondilitis anquilosante es una enfermedad crónica, Glorivee es ejemplo de cuánto se puede batallar contra ella cuando la fe le acompaña. 

“El tener una meta en términos de tu tratamiento te ayuda a mantener dirección en todo este proceso que no es fácil. Llevo años luchando con muchas altas y bajas, pero no se acaba el mundo. Ahora mi meta es cambiar completamente mi alimentación. Lo logramos poquito a poquito”, admite.

Según confiesa, algunos días su cuerpo se siente como de 80 años, sin embargo, eso no ha sido impedimento para reinventarse y hacer las cosas que más disfruta, porque en definitiva Glorivee se escribe con v de voluntad.

Conoce más sobre esta y otras condiciones autoinmunes en nuestra guía:

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