Miastenia gravis y cirugía: cuándo una operación puede cambiar la vida de los pacientes

La miastenia gravis es una enfermedad poco frecuente, pero sus efectos pueden transformar por completo la vida de quienes la padecen. Desde la caída progresiva de los párpados hasta la dificultad para respirar o tragar, esta condición autoinmune puede pasar desapercibida durante años. Sin embargo, para algunos pacientes, una cirugía puede representar una oportunidad de mejorar significativamente sus síntomas e incluso alcanzar la remisión de la enfermedad.

Así lo explicó en entrevista con BeHealth el doctor Iván González Cancel, cirujano cardiovascular y torácico, durante una entrevista realizada en el marco de una jornada educativa sobre esta condición en Puerto Rico.

¿Qué es la miastenia gravis y por qué puede ser difícil de detectar?

La miastenia gravis es una enfermedad autoinmune en la que el organismo produce anticuerpos que interfieren con la comunicación entre los nervios y los músculos. Como consecuencia, aparecen síntomas como debilidad muscular, cansancio progresivo, caída de los párpados y dificultades para realizar actividades cotidianas.

“El paciente muchas veces dice: ‘Yo me levanto bien y los ojos se me van cerrando durante el día y me voy apagando’. Entonces muchas personas piensan que está cansado o deprimido, cuando sabemos que puede ser una de las presentaciones de la miastenia gravis”, explicó el especialista.

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Según el doctor González Cancel, la enfermedad suele presentarse principalmente en dos grupos de edad: adultos jóvenes entre los 25 y 35 años y personas mayores de 65 años.

El papel del timoma y la cirugía como alternativa terapéutica

Uno de los aspectos más relevantes de la miastenia gravis es su relación con el timoma, un tumor que se desarrolla en el timo, una glándula ubicada en el centro del pecho.

El especialista señaló que entre un 10 % y un 15 % de los pacientes presentan este tumor, situación que convierte a la cirugía en una herramienta clave dentro del tratamiento.

“Hay una gran oportunidad de curar algunos pacientes, dejarlos sin medicamento por el resto de sus días o bajarles dramáticamente los medicamentos que utilizan”, afirmó.

La intervención consiste en la extracción del timoma, lo que puede disminuir la producción de anticuerpos relacionados con la enfermedad. Aunque no todos los pacientes alcanzan una curación completa, muchos logran reducir considerablemente la cantidad de medicamentos necesarios para controlar los síntomas.

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La importancia de la educación y la preparación del paciente

Antes de someterse a una cirugía, el paciente debe conocer a profundidad su condición y participar activamente en las decisiones relacionadas con su tratamiento.

“Es importante que el paciente conozca su condición, se eduque sobre qué es la miastenia gravis y qué está pasando en su cuerpo”, explicó el médico.

Además, recordó que algunos medicamentos de uso frecuente, incluidos ciertos antibióticos, agentes anestésicos y fármacos antiarrítmicos, pueden generar complicaciones en personas con esta enfermedad.

Para el especialista, un paciente informado contribuye de manera positiva al proceso terapéutico. “Un paciente educado sobre su condición es una ayuda extraordinaria en el manejo”, destacó.

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Calidad de vida: uno de los principales beneficios

Más allá de la posibilidad de alcanzar una remisión, el objetivo principal del tratamiento es mejorar la calidad de vida. “Puede lograr que sus síntomas desaparezcan o que en vez de tomarse cuatro o cinco pastillas se tome dos, con menos dosis y menos efectos secundarios”, indicó el doctor González Cancel.

Incluso cuando los síntomas reaparecen años después, muchos pacientes mantienen beneficios importantes gracias a la reducción de medicamentos y al mejor control de la enfermedad.

“El éxito absoluto es cuando el paciente se cura. Pero también existe un éxito relativo, donde mejoramos extraordinariamente la calidad de vida y reducimos los efectos tóxicos de los tratamientos”, señaló.

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Un abordaje multidisciplinario puede marcar la diferencia

El manejo de la miastenia gravis requiere la participación coordinada de diversos especialistas, especialmente neurólogos, médicos primarios y cirujanos.

“Es fundamental. Hay pacientes que desarrollan una crisis miasténica y pueden llegar a necesitar ventilación mecánica porque no pueden respirar ni tragar”, advirtió.

Por ello, el especialista insistió en la importancia de reconocer los síntomas de manera temprana y acudir al médico ante cualquier sospecha.

“Deben ir a su médico primario y visitar un neurólogo. La única manera de tener un mejor sistema de salud es educando tanto a la clase médica como al pueblo”, concluyó.

La entrevista:

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