Aunque muchas personas asocian los problemas digestivos con molestias pasajeras, para quienes viven con una Enfermedad Inflamatoria del Intestino (EII) la realidad es mucho más compleja. Más allá de los síntomas físicos, estas condiciones impactan la vida diaria, la salud mental y las relaciones sociales de quienes las padecen.
Las EII, entre las que se encuentran la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, suelen estar rodeadas de desconocimiento y estigmas. Por eso, pacientes y organizaciones buscan visibilizar una realidad que muchas veces permanece oculta a los ojos de los demás.
La enfermedad que no siempre se ve
Uno de los mayores desafíos para las personas diagnosticadas con EII es que gran parte de su sufrimiento ocurre de forma invisible. A simple vista pueden parecer saludables, pero internamente enfrentan dolor, incertidumbre y limitaciones que afectan su calidad de vida.
Olvin Ortiz Calderón, presidente de la Fundación Enfermedades Inflamatorias del Intestino (FEII) y paciente de enfermedad de Crohn, explica en entrevista con BeHealth que la comprensión social sigue siendo una necesidad urgente.
“Los pacientes con EII no necesitamos lástima, necesitamos comprensión. Que me puede dar un dolor de la nada, eso pasa aunque no nos crean. Esto no es mental, esto no lo inventamos”, afirma.
El vocero destaca que muchos comentarios bien intencionados terminan generando frustración cuando las personas asumen que la enfermedad está relacionada únicamente con la alimentación o el estrés.
“Si usted quiere ayudarnos, busque información, hablen con un paciente de EII y pregúntele cómo se siente y cómo le puede ayudar, porque más que la comprensión, la empatía es lo que necesitamos”, señala.
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Más allá del dolor de estómago y la diarrea
Existe la creencia de que las Enfermedades Inflamatorias del Intestino se limitan a problemas digestivos. Sin embargo, los pacientes pueden experimentar una amplia variedad de síntomas que afectan distintos aspectos de su salud.
La fatiga extrema, la anemia, los dolores articulares y algunas complicaciones asociadas a los tratamientos forman parte de las dificultades que muchas veces pasan desapercibidas.
“Muchos piensan que vivir con EII es solo tener dolor de estómago y diarrea, pero hay síntomas que nadie ve y que cambian tu vida por completo. Aunque muchas veces nos vemos bien por fuera, nuestro cuerpo puede estar librando una batalla silenciosa”, explica Ortiz Calderón.
Además del impacto físico, también existe una carga emocional constante relacionada con la incertidumbre de los síntomas y las posibles complicaciones. Para algunas personas, incluso actividades cotidianas pueden convertirse en una fuente de preocupación.
“Luchamos una batalla mental contra qué nos puede pasar hoy. La gente cree que uno se acostumbra a esto, pero no. Cada vez que pasa, no importa cuántos años hayan pasado, es una frustración”, afirma.
Señales de alerta que no deben ignorarse
Los especialistas y pacientes coinciden en la importancia de prestar atención a los síntomas persistentes. Un diagnóstico temprano puede marcar una diferencia significativa en el manejo de las EII y en la calidad de vida de quienes las padecen.
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Entre las señales de alerta mencionadas por Ortiz Calderón se encuentran el sangrado, la diarrea persistente, el estreñimiento agudo, la pérdida de peso y el dolor intestinal intenso.
“Hay señales que no debes ignorar. Sí es importante que nos chequeemos y que busquemos cuáles son nuestros síntomas porque se pueden confundir con una gastritis o incluso con una apendicitis”, advierte.
El presidente de la FEII recuerda que escuchar al cuerpo y buscar atención médica especializada es fundamental para evitar retrasos diagnósticos. “Te invito a que si tu cuerpo te da una señal, le hagas caso”, concluye.
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La visibilización de las Enfermedades Inflamatorias del Intestino continúa siendo clave para derribar mitos, promover diagnósticos oportunos y construir entornos más empáticos para quienes enfrentan cada día una enfermedad que muchas veces permanece invisible.

