El Dr. Rafael Pastrana, MD, explicó en el Simposio Viviendo con Crohn y Colitis Ulcerosa, en su edición número quince, sobre las enfermedades inflamatorias intestinales (EII) y su relación con las enfermedades hepáticas, especialmente con el hígado graso.
“El hígado es un órgano vital que participa en la digestión, metabolismo y desintoxicación, procesa nutrientes, grasas y azúcares, filtra las toxinas, produce bilis, factores de coagulación y proteínas”, explicó Pastrana.
La enfermedad de hígado graso, es una condición causada por la acumulación de grasa y daño inflamatorio en el hígado. Además, está asociada a trastornos metabólicos como la obesidad, la diabetes y dislipidemia.
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¿En qué consiste?
La esteatosis hepática más conocida como hígado graso, es una afección en la que se acumula exceso de grasa dentro de las células del hígado, puede causar inflamación y daño celular. “Esto es realmente importante porque afecta a millones de personas en todo el mundo, es una causa creciente de cirrosis y cáncer de hígado. Muchas veces no presenta síntomas iniciales y es la principal indicación para trasplante de hígado”.
“En cuanto a la importancia de pacientes con enfermedades inflamatorias del intestino, la estadística muestra que 1 de cada 4 pacientes con EII tiene hígado graso y se presenta con más incidencia en hombres mayores de 55 años”, comentó.
A su vez, el experto mencionó que la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn no están asociadas a medicamentos para tratar el hígado graso.
Causas principales y factores de riesgo
Las causas principales para padecer de una enfermedad hepática o de hígado graso son:
- Obesidad y sobrepeso
- Resistencia a la insulina y diabetes tipo 2
- Dislipidemia (colesterol y triglicéridos altos)
- Síndrome metabólico
Por su parte, los factores de riesgo más frecuentes asociados para desarrollar hígado graso son el sedentarismo, una dieta rica en azúcares y grasas saturadas, la hipertensión arterial y la predisposición genética.
Diagnóstico y síntomas
El diagnóstico se realiza mediante una revisión del historial clínico de cada paciente y un examen físico. También se incluyen exámenes de sangre para verificar si existen enzimas hepáticas elevadas, ecografía o elastografía hepática y en algunos casos se puede requerir una biopsia.
Entre tanto, los síntomas que una persona puede reflejar cuando padece de hígado graso son:
- Fatiga
- Cansancio general
- En etapas avanzadas, ictericia, hinchazón abdominal o confusión.
“La progresión de la enfermedad se presenta en cuatro etapas: la esteatosis simple que consiste en la acumulación de grasa en el hígado, la esteatohepatitis que consiste en la inflamación, la fibrosis hepática que es la cicatrización y finalmente la cirrosis y/o cáncer hepático”, agregó.
El Dr. Rafael Pastrana concluyó en que no existe un tratamiento que sea completamente efectivo en términos de medicamentos, su terapia está basada en modificar el estilo de vida de cada persona para reducir la grasa hepática y prevenir su progresión. Para prevenir esta enfermedad es necesario mantener un peso saludable, controlar la glucosa y lípidos, realizar actividad física y evitar el consumo excesivo de alcohol y comidas ultra procesadas.
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