La crisis de suministro de agua provocada por las averías y problemas operacionales en el Superacueducto continúa afectando a miles de residentes en Puerto Rico, pero uno de los sectores más vulnerables es el de los pacientes que dependen del agua en sus respectivos tratamientos de diálisis para sobrevivir.
La interrupción del servicio ha generado preocupación entre pacientes, familiares y profesionales de la salud debido a que los centros de diálisis requieren grandes cantidades de agua purificada para realizar los tratamientos de manera segura. Cualquier alteración en el suministro puede traducirse en retrasos, ajustes de horarios e incluso la reprogramación de procedimientos médicos esenciales.
Uno de los pacientes afectados compartió con BeHealth su angustia por conducto de su esposa Gisella Rivera.
“Lo mas preocupante es que si para este evento no estan planificados que me sucederá en un evento catastrófico”- apuntó Rivera, publicista de profesión.
Su esposo de 47 años es paciente renal y se realiza la hemodiálisis en su hogar. Pero de repente el centro que le distribuye los suministros necesarios para la tratamiento se quedó sin mercancía y para colmo ahora la familia no tiene agua. El paciente depende de que el municipio de Guaynabo le lleve agua cuando pueda pues la demanda es alta para el sector donde residen.
“Así mismo como mi esposo hay muchos pacientes que no han podido realizarce su tratamiento”. -reflexionó Rivera.
Para muchas personas con enfermedad renal crónica, perder una sesión de diálisis puede representar complicaciones serias para su salud, incluyendo acumulación de líquidos y toxinas en el organismo. Mientras tanto, los problemas en el Superacueducto han dejado sin servicio de agua o con bajas presiones a comunidades de varias regiones de la isla, obligando a residentes a depender de camiones cisterna y suministros alternos de agua. La situación ha reavivado cuestionamientos sobre la vulnerabilidad de la infraestructura de distribución y la necesidad de establecer planes de contingencia más efectivos para garantizar servicios esenciales durante emergencias.
Conocemos que los pacientes renales constituyen una población de alto riesgo en la Isla y exhortan a las autoridades a priorizar el suministro de agua a las instalaciones médicas que ofrecen tratamientos de diálisis. En el caso de la familia Rivera llevan 15 días recibiendo el afluente intermitentemente y el municipio de Guaynabo no da abasto pues los camiones hay que llevarlos a Carolina o San Juan para llenarlos y entonces repartir el agua a las comunidades.

