Irradiación Corporal Total : Clave en trasplante de médula ósea

Especialistas explican cómo este tratamiento acondiciona el organismo antes de un trasplante de médula ósea y derriban los principales mitos sobre sus efectos

Para los pacientes diagnosticados con neoplasias hematológicas avanzadas, el trasplante de médula ósea representa con frecuencia la principal oportunidad de curación. Sin embargo, el éxito de este procedimiento depende de una etapa previa determinante y a menudo desconocida; la irradiación corporal total (Total Body Irradiation o TBI, por sus siglas en inglés).

Este abordaje especializado forma parte de la serie educativa de BeHealth, en alianza con el Hospital Auxilio Mutuo y TCT Oncology, orientada a desmitificar los tratamientos oncológicos de vanguardia en la isla.

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A diferencia de la radioterapia tradicional, que concentra haces de alta precisión sobre un tumor delimitado, la TBI abarca el cuerpo entero con un propósito dual; erradicar las células malignas residuales y suprimir el sistema inmunológico del receptor para evitar que rechace el injerto donante.

El principio biológico: preparar el terreno

En condiciones como leucemias y linfomas, las células enfermas colonizan la médula ósea a lo largo de todo el sistema esquelético, lo que exige una intervención sistémica.

El doctor Roberto Santiago, radioncólogo, explica que la alta radiosensibilidad de los glóbulos blancos es la clave del tratamiento.

«Los glóbulos blancos son sumamente sensibles a la radiación; con dosis relativamente bajas podemos eliminarlos. En este proceso destruimos cualquier célula leucémica remanente, pero también suprimimos los glóbulos blancos sanos del paciente para evitar que monten una respuesta inmune de rechazo contra la nueva médula ósea», detalla el especialista.

Administración personalizada y protección de órganos

Aunque el procedimiento emplea el mismo acelerador lineal utilizado en otros tipos de cáncer, la técnica se adapta geométricamente para lograr una cobertura total. El paciente se ubica a mayor distancia de la máquina para que el haz de radiación abarque todo el cuerpo y se rota para recibir tratamiento tanto de frente como de espalda en sesiones de unos 30 minutos.

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Según el protocolo individual de cada caso, la dosis se puede administrar en una sola sesión o dividirse en esquemas de seis a ocho fracciones, aplicadas típicamente dos veces al día con al menos seis horas de intervalo. Para salvaguardar la salud del paciente, los radioncólogos colocan blindajes y escudos de protección sobre órganos especialmente vulnerables que no toleran la misma carga de radiación, como los pulmones.

Mitos clínicos: sin dolor ni radioactividad residual

El concepto de irradiar el cuerpo completo suele despertar temores inmediatos en el paciente y su entorno familiar. No obstante, el Dr. Santiago aclara que el procedimiento es totalmente indoloro —comparable a la quietud exigida durante una tomografía computarizada (CT scan)— y no deja radiación residual en el organismo.

«Una vez concluye la sesión y se apagan los rayos X, la radiación se disipa al instante. El paciente no queda radioactivo ni representa riesgo alguno; puede convivir con su familia e incluso cargar bebés con total normalidad», recalcó.

Aunque los efectos secundarios inmediatos suelen limitarse a fatiga, náuseas leves o pérdida del apetito, el verdadero reto clínico radica en el estado de aplasia resultante. Como advierte el especialista, se trata de un paso sin marcha atrás: al erradicar por completo la médula ósea, el paciente queda temporalmente sin defensas y depende enteramente del trasplante, lo que exige un estricto aislamiento para prevenir infecciones potencialmente graves.

Históricamente, la necesidad de someterse a regímenes de trasplante de médula ósea obligaba a cientos de familias puertorriqueñas a trasladarse fuera del país para recibir atención especializada.

«Hay muchos cánceres de sangre cuya esperanza real de cura radica en el trasplante. En Puerto Rico esa alternativa antes no existía; hoy día el Hospital Auxilio Mutuo se ha consolidado como un centro líder en trasplantes de médula ósea, ofreciendo un rayo de esperanza sin que el paciente tenga que abandonar su entorno», concluyó Santiago

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