Vivir con mieloma múltiple ya no significa enfrentarse a las mismas opciones de tratamiento de años atrás. Aunque esta enfermedad de la sangre actualmente no tiene cura, los avances médicos han permitido desarrollar terapias más específicas y personalizadas que buscan mantenerla controlada y preservar la calidad de vida de los pacientes. Así lo explicó, en entrevista con BeHealth, la Dra. Mariola Vázquez, especialista en Hematología, Oncología, Trasplante de Médula Ósea y Terapia Celular.
Mieloma múltiple: reconocer las señales
El mieloma múltiple afecta a las células plasmáticas, encargadas de producir defensas y ubicadas en la médula ósea, donde se fabrican diferentes células de la sangre. Cuando estas células se acumulan y desplazan a otras, pueden aparecer problemas como anemia, infecciones y disminución de las plaquetas, explicó la especialista.
Uno de los desafíos es que al comienzo puede comportarse como una enfermedad silenciosa. En muchos casos, las primeras señales aparecen en un examen de sangre, donde pueden encontrarse alteraciones como anemia, aumento de la creatinina —un indicador relacionado con la función renal— o niveles elevados de calcio. Estos hallazgos pueden llevar al médico a solicitar estudios adicionales.
Para confirmar el diagnóstico, de acuerdo con la especialista, se utilizan diferentes herramientas. Entre ellas están la biopsia de médula ósea, que permite observar directamente las células plasmáticas; estudios de imagen como el PET-CT para identificar posibles lesiones en los huesos; y pruebas relacionadas con el llamado pico monoclonal y las inmunoglobulinas. La combinación de estos estudios ayuda a determinar si existe mieloma en el organismo.
Tratamientos más personalizados
El tratamiento también ha cambiado. La Dra. Vázquez explicó que anteriormente predominaba la quimioterapia tradicional, mientras que actualmente se utilizan combinaciones de tres o cuatro terapias para atacar la enfermedad desde diferentes mecanismos.
“Lo importante, lo primero es que el mieloma múltiple es una condición que actualmente no tiene una cura, pero tenemos varias maneras de poder controlarla lo más posible”, señaló.
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Entre las alternativas se encuentran los anticuerpos monoclonales, diseñados para identificar proteínas específicas del mieloma, además de terapias biespecíficas que funcionan como un puente entre el sistema inmunitario y las células cancerosas. También está la terapia celular CAR-T, que utiliza los propios linfocitos T del paciente y los modifica para ayudar al sistema inmunitario a reconocer y atacar el mieloma.
¿Qué papel tiene el trasplante?
El trasplante de médula ósea continúa siendo una opción fundamental para determinados pacientes. De acuerdo con la especialista, suele utilizarse después de terapias iniciales para consolidar la respuesta obtenida y ayudar a mantener la enfermedad controlada durante el mayor tiempo posible.
La decisión de realizarlo no depende únicamente de la edad. También se consideran el estado de la enfermedad, la capacidad física del paciente, otras condiciones de salud y los resultados de evaluaciones del corazón, pulmones e infecciones. Además, existe un factor que puede ser decisivo: contar con una red de apoyo en casa durante la recuperación.
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Aunque los primeros meses pueden ser exigentes, la especialista destaca que el proceso puede traducirse posteriormente en una mejor calidad de vida.
“Realmente el trasplante los primeros, diría que los primeros tres meses pues son fuertes”, explicó, al describir una etapa de recuperación en la que el sistema inmunitario permanece debilitado y se requiere especial cuidado frente a infecciones.
También existe un mito que la doctora busca desmontar: el trasplante de células madre no es una cirugía como otros trasplantes de órganos. Las células se administran por vía venosa, de manera similar a una transfusión de sangre. Tampoco significa que el paciente esté en una etapa terminal; en el mieloma múltiple puede formar parte de la estrategia inicial de tratamiento.
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El mensaje final de la especialista combina esperanza y acción: ante síntomas o dudas, consultar al médico y, una vez confirmado el diagnóstico, conversar con el oncólogo sobre las alternativas disponibles. “Es bien importante que estos pacientes hagan las preguntas y no se queden con duda nunca”, afirmó. Para quienes enfrentan un diagnóstico de mieloma múltiple, conocer las opciones y participar activamente en las decisiones puede ser parte esencial del camino.

