Recibir un diagnóstico de enfermedad inflamatoria intestinal (EII) no solo implica enfrentar síntomas físicos. También supone aprender a convivir con la incertidumbre, el miedo y los cambios que trae una enfermedad crónica. Para la Dra. Grace Viñas, psicóloga clínica, atender la salud mental es tan importante como seguir el tratamiento médico, ya que ambas dimensiones impactan directamente en la calidad de vida del paciente.
«La ansiedad, si tú la sabes usar, puedes decir: ‘Déjame escucharte a ver qué me estás diciendo, qué puede pasar y, de lo que me dices, escoger qué puedo hacer para tener un poquito más de control y reducir esa posibilidad'», explica la especialista durante el más reciente episodio de Salud en Control, el podcast de BeHealth.
La ansiedad puede convertirse en una aliada
La Dra. Grace Viñas señala que sentir ansiedad después de un diagnóstico es completamente normal. Sin embargo, aclara que esta emoción no siempre es negativa, ya que también ayuda a prepararse para situaciones difíciles sin dejar de vivir.
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Como ejemplo, recomienda que los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal preparen un kit de emergencia con artículos que les brinden tranquilidad en caso de un brote o un accidente fuera de casa.
«Depende de cómo se manifieste la enfermedad, un cambio de ropa, algo de olor, cosas que les den seguridad. Tener ese kit te ayuda a sentirte un poquito más en control», afirma.
Asimismo, destaca la importancia de identificar personas y espacios seguros donde el paciente pueda expresarse sin miedo mientras recupera poco a poco la confianza para retomar sus actividades.
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Aceptar el diagnóstico es un proceso
Uno de los mensajes que más enfatiza la psicóloga clínica Grace Viñas es que aceptar una enfermedad crónica no significa estar de acuerdo con ella ni sentirse bien todo el tiempo.
«No hay emociones buenas ni malas. Para llegar a volver a quererte a ti misma, amar tu cuerpo o culparte menos, hay un proceso donde sentiste coraje, miedo, tristeza y culpa. Todo eso tiene que pasar antes», explica.
La especialista añade que la aceptación consiste en reconocer la realidad para enfocarse en aquello que sí puede controlarse. «Aceptación es decir: ‘Esto está, no me encanta, quisiera no tenerlo, pero voy a tomar control de lo que puedo y buscar vivir alrededor de esto, enfocándome más en lo que yo quiero, necesito o es bueno para mí'».
El estrés no debe impedir vivir
Otro de los temas abordados por la Dra. Grace Viñas es la relación entre el estrés y la enfermedad inflamatoria intestinal. Aunque reconoce que el estrés prolongado puede influir en la condición, advierte que tampoco debe convertirse en un enemigo permanente.
«El estrés es inevitable y sí puede alterar la condición, especialmente cuando es crónico. Pero no podemos demonizar el estrés, porque entonces dejamos de vivir para prevenirlo y terminamos con una vida donde no estamos satisfechos con lo que realmente queremos hacer».
Por ello, recomienda fortalecer recursos personales como la actividad física, las redes de apoyo, la terapia psicológica y actividades que generen bienestar emocional, como bailar, pintar o cualquier pasatiempo que permita liberar tensión.
Los cambios físicos también afectan la salud emocional
La enfermedad inflamatoria intestinal y algunos de sus tratamientos pueden provocar cambios visibles en el cuerpo, una situación que también merece atención desde la salud mental.
Para la Dra. Grace Viñas, minimizar estas preocupaciones solo aumenta el malestar emocional. «Está bien estar triste, molesto o asustado por cómo un tratamiento puede impactarte físicamente y socialmente. Esa parte también es importante para tu salud mental y para tus dinámicas sociales», sostiene.
La especialista considera fundamental hablar sobre estos cambios con naturalidad y practicar la autocompasión, especialmente cuando aparecen comentarios sobre la apariencia física.
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Construir una vida más allá del diagnóstico
La Dra. Grace Viñas asegura que el empoderamiento no tiene una única forma. Para algunas personas será contar públicamente su experiencia; para otras, simplemente compartir el diagnóstico con sus seres queridos o sentirse cómodas consigo mismas.
«El empoderamiento para unas personas es hablar en cámara y decir ‘tengo esta enfermedad’. Para otras puede ser decirle a sus amistades o sentirse tranquilas con quien son».
Finalmente, recuerda que el camino no es lineal y que cada paciente avanza a su propio ritmo. Contar con un equipo médico, apoyo psicológico y una red cercana permite afrontar con mayor fortaleza los retos que plantea la enfermedad inflamatoria intestinal, demostrando que cuidar la salud mental también es una parte esencial del tratamiento.

